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400 años
  Celebraciones 2006 - 07
 

  ACCIÓN DE GRACIAS
en la celebración del IV Centenario

 

Buenas tardes!

Nos hemos reunido este atardecer para dar gracias a Dios por el don de la vida de una mujer que ha marcado nuestras vidas: Juana de Lestonnac.

Era un 2 de febrero de 1640 cuando ella entregó su vida a Dios con las manos llenas de nombres. Hoy nos reunimos en esta plegaria para agradecer el modelo que nos ha dejado acerca de la búsqueda de la voluntad de Dios como joven, esposa, madre y mujer consagrada en la Iglesia.

Esta oración, al celebrar los 400 años de la fundación de la Compañía de María, tiene un eco especial para nosotros. Que ella nos ayude a agradecer, escuchar y responder a las llamadas que hoy nos hace a nosotros para que continuemos siendo levadura que fermenta la masa en la Iglesia que hoy nos toca vivir, como lo hizo Sta. Juana hace 400 años.

El hilo conductor de nuestra celebración serán las tres características de nuestro proyecto educativo:

"no dejar apagar la llama”
“dar la mano” >>
“llenar nuestro nombre” >>
 
  NO DEJAR APAGAR LA LLAMA

Encender una llama en el centro del altar

De la Historia de la Orden p. 46-47

Para su alma de adolescente, Teresa de Jesús fue el ideal soñado.
Anhelos por el momento impotentes, pero no inútiles. Chispas escondidas que más tarde habrían de encender una gran llamarada para la gloria de Dios.
Un día, agitada por estos pensamientos, sintiese invadida por el impulso del Espíritu Santo que obraba en su alma. Prosternada ante la presencia de Dios, abrió su corazón con ingenua sencillez y entero abandona. Feliz momento en el que se consagró al Señor para servirle de por vida con la mayor perfección posible. Le ofreció el sacrificio de su libertad …
Haciendo suyas las palabras de la Esposa del Cantar de los Cantares, oró: “Señor mío, para Vos guardo los antiguos y los nuevos frutos que soy capaz de producir con el auxilio de vuestra gracia; haced que realice lo que deseáis de mi en el estado en que mejor pueda serviros; colmad, Señor, en toda su amplitud, los deseos que me inspiráis y que me mueven a honraros como lo merece vuestra infinita grandeza”


(música) / Canto: “Tant de bo…”

No dejar apagar la llama que Dios ha encendido en nuestro corazón quiere decir: Vivir atentos a su voz, que nos habla al oído…, acoger aquello que escapa a nuestro control…, que nos desconcierta a veces…, que nos abre a un proceso de conversión personal…, de crecimiento…, de entrega de la propia vida…, de generosidad…, de compasión…, de perdón…, de reconocimiento de su presencia en los acontecimientos de cada día…, de agradecimiento… Agradecemos al Señor su paso por la vida .

Examino mi historia personal, cómo Dios se me ha hecho presente lo largo de mi vida. Qué personas ha puesto en mi camino para ayudarme a reconocer su voz. Qué acontecimientos me han acercado a El. Qué llamada siento hoy a no dejar apagar la llama que El encendió un día en mi corazón.

Recuerdo la vida de la Compañía y doy gracias por este don a la vida de la Iglesia a lo largo de estos 400 años. Miro cómo hoy la Compañía continúa escuchando nuevas llamadas para responder a nuevos gritos que piden ayuda en todas partes del mundo.

R/ SEÑOR DE LA VOCACIÓN (juntos y a dos coros)

Leer el salmo.

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 TENDER LA MANO

Proyección de imágenes de manos

De la Historia de la Orden p. 63-64

Apenas hubo terminado su oración, se sintió inundada de consuelos y de luz. Lejos de abandonarla, Dios la había elegido para una empresa que había de contribuir a la salvación de muchas almas. Al mismo tiempo, en medio de aquella intensa claridad que la envolvía, vio un gran número de jóvenes a punto de caer en el infierno, si alguien no les prestaba ayuda. Esta visión le devolvió la paz. Comprendió que era ella quien debía tenderles la mano. Sumida en esta contemplación, pasó la última noche en el Cister. Noche brillante y feliz, noche que disipó las tinieblas de su espíritu, aclaró sus dudas y le dio a conocer la voluntad de Dios.


R/ El Señor es mi pastor

Tender la mano Inspira serenidad…, firmeza, ternura…, búsqueda…, encuentro…, seguridad…, acogida…, complementariedad…, apoyo…
Esta gesto tan familiar y entrañable.
Del padre al hijo, que es signo de amor, de protección, de confianza, de abandono…
Del amigo…, o la persona con quien se comparte la vida…, que quiere decir también donación, sacrificio, alegría, perdón…
De la entrega desinteresada a los más desfavorecidos, que nos hable de compasión, solidaridad, lucha, esperanza…

Hago memoria: de cómo Dios se me ha hecho presente en mis noches; cómo le he buscado en la plegaria.
Quién me ha dado la mano a lo largo de mi vida.
Recuerdo delante de Dios el nombre de tantas personas a quienes me envía para darles la mano…
Le hablo de sus noches…, de sus miedos…, de sus búsquedas…, de sus esperanzas…, de sus sueños…, deseos…,
Pido por ellas.

Dios necesita mis manos para "seguir tendiendo la mano hoy"...
Agradezco haber sido escogida para dar la mano, y presento al Señor los nombres de las personas a las que él me enía a tenderles la mano...
Le hablo de sus noches..., de sus temores..., de sus búsquedas..., de sus esperanzas..., de sus sueños..., deseos...,
Oro por ellas.

Oremos al Seños: Señor, ten piedad / Cristo ten piedad / Señor, ten piedad

Agradecemos la llamada a tender la mano con el canto: "Hem sentit una paraula"

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 LLENAD VUESTRO NOMBRE

Proyección de imágenes de manos

De la Historia de la Orden p. 250

Mis queridas hermanas, a quienes amo en Jesucristo, y más que a mi misma: no olvidéis que sois hijas y siervas de la Santísima Virgen, y miembros de un Cuerpo recién formado. Esforzaos por haceros dignas de estos gloriosos títulos. Llenad vuestro nombre y … sed en todas partes, el buen olor de Jesucristo a fin de que todos los que vean vuestros buenos ejemplos, glorifiquen al Padre Celestial.

R/ El Señor es mi fuerza

Esta frase “llenad vuestro nombre” acompaña la firma de Sta. Juana a lo largo de estos 4 siglos de vida de la Compañía de María. Es una frase que nos reúne y nos envía.
El nombre de María nos inspira, se hace camino en nosotras, nos abre a acoger la novedad del otro, a vivir con autenticidad y coherencia nuestra propia identidad.
El nombre de María es una llamada a acoger la presencia de Dios en nuestra historia,
a escuchar la Palabra y creer en ella, a ser portadores de esperanza, a abrir los brazos en solidaridad, compasión, perdón, entrega…
a ser EDUCADORES, como lo fue Ella de su Hijo, en nuestra vida familiar, profesional, personal.

Agradezco la vida de la Compañía
, que a lo largo de 4 siglos, ha ido llenando su nombre.
Proyectos llevados a término. Entrega a la misión desde el servicio sencillo y alegre, en la labor que se nos ha encomendado, como religiosas o laicos comprometidos, educando siempre con coherencia de vida, llevando Buena Noticia en todas partes, humanizando, amando…

Cómo llenamos nuestro nombre hoy? Con actitudes de solidaridad, perdón, paciencia, constancia, lucha, esperanza, fe, compasión, escucha, estimación, compañía, firmeza, serenidad, compromiso, ternura, búsqueda, encuentro, seguridad, acogida, complementariedad, apoyo, paz, responsabilidad, justicia, fidelidad…

Los que lo deseéis podéis escribir las actitudes con las que llenáis vuestro nombre y engancharlas sobre el anagrama de María

FLAMA ENCESA

BARCELONA, 2 DE FEBRERO DE 2007

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