Experiencia Capítulo General de
Aurora Meléndez Gómez
Mi
experiencia
personal en el XVI Capítulo General
Soy Aurora, pertenezco a la Red laical en un grupo de San Fernando.
Para los que no tengáis muy claro que es la
Red Laical solo
deciros que es un moviendo apostólico formado por hombres y
mujeres que queremos y hemos optado libremente por vivir nuestro compromiso
cristiano desde la espiritualidad y el carisma de Santa Juana de Lestonnac.
Para nosotros es una opción de vida.
La verdad que cuando recibí la invitación para el Capítulo
me puse muy nerviosa, no entendía muy bien ¡porqué yo!
Tuve sentimientos encontrados miedo, nerviosismo, ilusión, alegría.
Pero ante todo para mí era una gran responsabilidad.
Expresar en pocas palabras
todo lo que he vivido y he sentido en el Capítulo general es
complicado. Han sido muchos los sentimientos, emociones y experiencias
vividas y compartidas.
Sabía para qué habíamos
sido invitados los laicos al Capítulo, para juntos analizar, buscar
y encontrar las respuestas más urgentes que la Compañía
de María Universal tiene que dar a los retos que nos plantea la sociedad
actual. Pero ese JUNTOS ha significado mucho más de
lo que podía imaginar.
Los laicos hemos sido invitados y participado con todas las consecuencias.
Mi voz y mis opiniones han tenido el mismo valor, la misma importancia
y la misma responsabilidad que la de cualquier religiosa. Cada uno
de los laicos ha sido uno más. Me ha sorprendido gratamente,
me ha emocionado y he podido comprobar el valor y la importancia que
la Compañía de María da a los laicos. Yo pensaba
que a los laicos nos darían un trabajo en concreto pero el trabajar
de forma conjunta me ha hecho reponer fuerzas y avanzar mirando hacia
el futuro. La elaboración conjunta de los compromisos pone de
manifiesto la corresponsabilidad y complementariedad de religiosas
y laicos, cada uno desde su propia vocación.
Los 10 días vividos
en Roma han sido para mí una experiencia muy enriquecedora, única
e irrepetible. Sin lugar a dudas soy una persona muy privilegiada por
haber tenido la oportunidad de vivirla. Solo puedo dar las gracias
por haberme permitido compartirla.
Vives la Compañía
tan desde dentro que formas parte de un todo, de un proyecto común.
Te sientes Compañía de María.
He podido comprobar
la universalidad de la Compañía de María. Personas
muy diversas con un mismo carisma trabajando en diversos contextos,
todos dando respuestas desde la espiritualidad de Santa Juana de Lestonnac.
Desde el primer día me he sentido como en casa, daba igual la
procedencia porque en definitiva todos pertenecemos a la gran familia
que es la Compañía
de María Universal.
La interrelación,
el diálogo y el intercambio de experiencias entre personas de
culturas y contextos tan diversos te hacen abrir la mente, ampliar
horizontes. Modifica
tu propio estilo de vida. Si tu vida no se modifica
es que nada te está tocando el corazón. No sólo
han sido días
de trabajo sino días de una gran reflexión personal.
No puedo decir qué momento
ha sido más significativo porque no lo sabría. Todos
los momentos han tenido su razón de ser y su riqueza, incluso
los ratos de descanso tomando café o los ratitos de salida.
El compartir las celebraciones en lenguas distintas, cantos propios
de cada cultura… ha sido muy enriquecedor
donde hemos podido vivir la universalidad e interculturalidad.
En definitiva tengo
claro que somos herederos de un sueño, de la misión de una mujer
comprometida con su tiempo como era Juana de Lestonnac. Somos sus manos visibles
en la tierra. No podemos dejar que se apague la llama que ella nos legó.
Es una gran responsabilidad. Responsabilidad de todos, laicos y religiosas.
De nuestro trabajo juntos, cada uno desde su propia vocación, depende
la construcción del mañana y del Reino. Solo puedo decir que
espero no defraudarla.
Aurora
Meléndez Gómez
Granada,
19 de septiembre de 2009
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