Relación que acompaña, integra, hace crecer

Hablar de relación es hablar de un proceso recíproco entre educador/a y educando/a por el que juntos/as, crecen y se trascienden a sí mismos/as en el gozo de una experiencia humana creadora de relaciones más amplias.

La interrelación y el diálogo posibilitan la autoestima y la confianza mutua. Así el/la adulto/a se hace testigo comprometido/a del crecimiento personal y compañero/a de la respuesta que el/la alumno/a va dando en el proceso, siempre inacabado, de su propia integración.

El interés y el respeto que el/la educador/a siente hacia el proceso interior desencadenado en el/la alumno/a, hace que en éste/a emerja lo que de único lleva toda persona. Desde esa actitud de respeto, el educador/a orienta al educando/a para que cada día sea más capaz de releer la vida, la sociedad, la historia, y de dar una respuesta libre, de acuerdo con una concepción del mundo y de la sociedad necesitados de transformación.

Consecuencias en la práctica pedagógica

Priorizar una acción tutorial,

• que facilite al alumno/a conocerse a sí mismo y a los otros/as, a través del diálogo, la conversación, el acompañamiento personal, la confrontación y la autoevaluación.

• que potencie la autoestima, la acogida de las diferencias; posibilite el crecimiento de lo positivo y la integración en el grupo en una dinámica de aceptar - ser aceptado.

• que favorezca la comunicación y la interrelación con las familias, coordine la labor de los educadores/as y encamine la acción educativa hacia el logro del mayor bien.

• que adecúe la línea de educación en valores del Centro de manera que ayude a crear convicciones desde las que la persona actúe respetando a los demás.

Acoger la diversidad, responder a cada persona en su originalidad, teniendo en cuenta sus características, sus capacidades, sus aptitudes y sus necesidades.

Posibilitar a cada uno el encuentro consigo mismo, con los otros, con el Dios de Jesucristo que les permita dar sentido a su vida y colaborar en la creación del “orden nuevo en Jesucristo”.

Establecer criterios de disciplina claros que sean marco de referencia para orientar el comportamiento de educadores/as y educandos y crecer en responsabilidad y respeto hacia las personas y el entorno.

Realizar una evaluación procesual formativa, que parta de las capacidades del alumno/a, valore el proceso seguido y las metas alcanzadas y genere nuevos procesos.