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Relación que acompaña, integra, hace crecer Hablar de relación es hablar de un proceso recíproco entre educador/a y educando/a por el que juntos/as, crecen y se trascienden a sí mismos/as en el gozo de una experiencia humana creadora de relaciones más amplias. La interrelación y el diálogo posibilitan la autoestima y la confianza mutua. Así el/la adulto/a se hace testigo comprometido/a del crecimiento personal y compañero/a de la respuesta que el/la alumno/a va dando en el proceso, siempre inacabado, de su propia integración. El interés y el respeto que el/la educador/a siente hacia el proceso interior desencadenado en el/la alumno/a, hace que en éste/a emerja lo que de único lleva toda persona. Desde esa actitud de respeto, el educador/a orienta al educando/a para que cada día sea más capaz de releer la vida, la sociedad, la historia, y de dar una respuesta libre, de acuerdo con una concepción del mundo y de la sociedad necesitados de transformación. Consecuencias en la práctica pedagógica Priorizar una acción tutorial,
Acoger la diversidad, responder a cada persona en su originalidad, teniendo en cuenta sus características, sus capacidades, sus aptitudes y sus necesidades. Posibilitar a cada uno el encuentro consigo mismo, con los otros, con el Dios de Jesucristo que les permita dar sentido a su vida y colaborar en la creación del “orden nuevo en Jesucristo”. Establecer criterios de disciplina claros que sean marco de referencia para orientar el comportamiento de educadores/as y educandos y crecer en responsabilidad y respeto hacia las personas y el entorno. Realizar
una evaluación procesual formativa, que parta de las capacidades
del alumno/a, valore el proceso seguido y las metas alcanzadas y genere
nuevos procesos. |