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  Acompañar el atardecer de la vida como tiempo de gracia
 

 




 

 

 

 

 

 




 

 

 

 


 

 

 

 

Del 4 al 6 de julio tuvo lugar en Orduña el encuentro de unas 50 personas que realizamos diversos servicios en comunidades numerosas, Un buen grupo de toda España que representábamos a las 419 que integramos estas comunidades.

Desde el primer momento se creó un clima cálido con la acogida abierta y cariñosa de Garbiñe y las palabras de gratitud de Begoña por este servicio dentro de la Provincia. La belleza del valle de Orduña, su paz y la mirada vigía de Nuestra Señora de la Antigua desde lo alto del Txarlazo acompañaron y estimularon nuestro trabajo y nuestro encuentro.

Manola nos expuso los objetivos:

  1. Reflexionar juntas sobre esta etapa de la vida y nuestra realidad global en la Provincia
  2. Potenciarnos y ayudarnos a crecer en este servicio que estamos realizando

También presentó el plan para los tres días, centrado en 3 núcleos:

  1. Contemplación de nuestra realidad, partiendo de la vida
  2. Iluminación para acompañar esa realidad
  3. Recogida de los aspectos más significativos que apuntan a llamadas, retos, pistas para seguir caminando, favorecer espacios, etc

Y todo ello realizado dentro de una convivencia gozosa

Contemplación de nuestra realidad 

            Un estupendo montaje con los datos e imágenes aportados previamente recogió el primer núcleo: “La realidad de las Comunidades numerosas en la Provincia de España”, y fue la base de reflexión en el trabajo de grupos, el intercambio de experiencias y la posterior puesta en común.

Iluminación para acompañar esa realidad

            De la iluminación sugerida por el 2º núcleo se encargaron el P. Manuel Marroquín, sj., Superior de la Comunidad de Deusto y Catedrático de Psicología jubilado, Vicky Irigaray, psicóloga experta y entregada por vocación al acompañamiento de todo tipo de enfermos terminales, y Garbiñe Erdocia, a la que no es necesario presentar, aunque en Orduña sí lo hicieron. Leer más>>>

Hicimos memoria de la experiencia vivida y una evaluación que suponemos habrá sido muy positiva.

Y como se nos había invitado a una convivencia gozosa, todas pusimos gran empeño en que fuera así, y lo logramos.

No faltó una tarde de excursión al precioso valle de Ayala, cuna del famoso Canciller Ayala; visitamos la iglesia de la torre que contiene su sepulcro, el Santuario de la Virgen de la Encina, la típica villa de Artziniega, el antiguo Colegio de los Jesuitas en Orduña, y concluimos con la Eucaristía en el Santuario de Nuestra Señora de la Antigua. Una tarde perfecta, a la que siguió una noche también perfecta el domingo con una cena-convivencia con la comunidad acompañada de música y baile a cargo de una pareja de gigantes vascos saladísimos con su correspondiente grupo de músicos. Toda una agradable sorpresa.

Llegó el momento de la despedida, y nadie mejor que un gran poeta, León Felipe, para expresar un talante de vida que el encuentro nos dejó como reto:

Voy con las riendas tensas
y refrenando el vuelo,
porque no es lo que importa llegar solo ni pronto
sino llegar con todos y a tiempo.



 


Orduña, 4-6 de julio de 2008

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