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Es ya tradición en muchas comunidades educativas terminar el
trimestre con la celebración de la Navidad: La Eucaristía,
la cena y la fiesta posterior. Desde esta página aportamos una
experiencia de la primera parte.
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El lugar: una clase.
- Disposición:las mesas pegadas a la pared, sobre ellas se
colocan las piezas para formar un nacimiento. Además habrá
tantas lamparitas como asistentes. Delante las sillas que ocupan los
asistentes.
- En el centro, en el suelo o sobre una mesa baja, los cirios de Adviento.
- Todos disponen del texto del Evangelio para participar. El sacerdote
hace de narrador y la mitad de profesores participan en el canto de
los ángeles y la otra mitad como respuesta a los pastores.
Celebramos la vida en el lugar donde se realiza nuestro trabajo diario,
con olor a tiza; donde, si hacemos silencio, podemos escuchar tanto
a los alumnos como a los padres en las tutorías.
Encendemos los cirios uniéndonos a la ardiente esperanza de
LUZ de toda la humanidad.
Ven, ven, Señor, no tardes.
| LECTURA
DEL LIBRO DE ISAÍAS 9,1-3 |
El pueblo que andaba en tinieblas vio una gran luz;
sobre los moradores de una tierra de sombras, la luz ha brillado.
Has acrecentado su alegría, has agrandado su júbilo;
se regocijan ante ti como en la fiesta de la siega,
como se alegran los que reparten un botín.
Que un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado;
sobre sus hombros el imperio, y su nombre será:
Consejero admirable,
Dios poderoso,
Padre eterno,
Príncipe de la paz.
¡Palabra de Dios!
| EVANGELIO:
EL NACIMIENTO DE JESÚS |
Por aquellos días salió un decreto de César Augusto
para que se empadronara todo el mundo.
Todos iban a empadronarse, cada uno a su ciudad.
También José, por ser descendiente de David, fue desde
la ciudad de Nazaret de Galilea a Judea, a la ciudad de David, que se
llama Belén, para empadronarse con María, su mujer, que
estaba encinta.
Mientras estaban allí se cumplió el tiempo del parto,
y dio a luz a su hijo primogénito; lo envolvió en pañales
y lo reclinó en un pesebre, porque no encontraron sitio en la
posada.
Había en la misma región unos pastores acampados al raso,
guardando por turno sus rebaños. Se les presentó el ángel
del Señor, y la gloria del Señor los envolvió con
su luz. Ellos se asustaron. El ángel les dijo:
| Intervienen los profesores |
- «No tengáis miedo, pues os anuncio una gran alegría,
que lo será para todo el pueblo. En la ciudad de David hoy os
ha nacido un salvador, el Mesías, el Señor.
Esto os servirá de señal: Encontraréis un niño
envuelto en pañales acostado en un pesebre».
Y en seguida se unió al ángel una multitud del ejército
celestial, que alababa a Dios diciendo:
| Un profesor escribe el mensaje
de los ángeles en la pizarra mientras los demas aclaman: |
- «Gloria a Dios en el cielo y paz en la tierra a los hombres
que él ama».
Cuando los ángeles los dejaron y se fueron al cielo, los pastores
se decían unos a otros:
«Vamos a Belén y veamos ese acontecimiento
que el Señor nos ha anunciado».
Fueron
deprisa, y encontraron a María, a José y al niño
acostado en el pesebre.
| Se colocan pastores... En
penunbra, iluminado el Misterio, cantar "Noche de Dios" |
Todos los que lo oían se admiraban de lo que decían
los pastores.
María, por su parte, guardaba todas estas cosas, meditándolas
en su corazón. Los pastores volvieron glorificando y alabando
a Dios por todo lo que habían visto y oído.
Todo tal y como se les había dicho.
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OFRENDAS: LA ADORACIÓN DE LOS MAGOS |
Unos magos de oriente se presentaron en Jerusalén preguntando:
- «¿Dónde está el que ha nacido, el rey de
los judíos? Porque hemos visto su estrella en el oriente y venimos
a adorarlo».
Le contestaron:
- En Belén de Judá, pues así está escrito
por el profeta:
La estrella que habían visto en oriente iba delante de ellos,
hasta que fue a posarse sobre el lugar donde estaba el niño.
Entraron en la casa y vieron al niño con María, su madre;
se pusieron de rodillas y lo adoraron; abrieron sus tesoros y le ofrecieron
regalos: oro, incienso y mirra. Luego regresaron a su país.
| Se colocan los Reyes con
sus ofrendas |
Esta noche nace un Niño,/ yo no tengo que llevarle/ le llevo
mi corazón / que le sirva de pañales.
Invitar a expresar y poner en la lamparita encencida nuestras vidas
y las realidad del mundo en el Belén.
¡NAVIDAD,
QUÉ AMOR!
¡Qué amor el tuyo, mi Dios,
que siendo Dios te haces niño,
y lloras llantos de niño
y no dejas de ser Dios.
¡Qué amor el tuyo, mi bien,
que siendo Dios te haces hombre
y penas penas del hombre
para ser del hombre el Bien!
¡Qué amor el tuyo, mi amor,
que siendo Dios te haces pobre
para dar al pobre Amor.!
¡Qué amor el tuyo, mi Dios,
que siendo Dios te haces niño
y ríes risas de niño
para hacer que ría Dios.
(Vicente García, Los Alcázares, Murcia)
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