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TERCERA ETAPA DE NUESTRA PEREGRINACIÓN
Queridas Hermanas
Esta
experiencia de peregrinación ha sido como una continuación
de los Ejercicios, una confirmación de las llamadas experimentadas...
LOYOLA, JAVIER, IRUN, BERGARA...
“En Loyola he visto cómo Dios puede tomar a la persona
cuando Él quiere: Es una llamada a acoger todo lo que me llega
porque verdaderamente podemos encontrar a Dios allí. Él
nos habla en cada situación. Podemos encontrarlo en todo, como
también el hermano Gárate lo vivió”.
“Viendo
las personas de Ignacio y Francisco Javier, que se despojaron de todo
honor, lo que parecía un fracaso ante los hombres, fue un triunfo
ante Dios. Se encuentran juntos, compañeros en el mismo Proyecto
de seguimiento de Jesús. Descubren la importancia de la vida
comunitaria… Delante de la cruz de Javier, de nuevo una luz: no
puedo pretender seguir a Cristo sin la cruz; la cruz es indispensable”.
Le confié también mis intenciones profundas, mi elección
para la misión. Todas las llamadas del mes de Ejercicios las
reviví allí, ante el Cristo en cruz”.
“Me
admiraron las hermanas mayores, el sentido que dan a su vida: «vivir
plenamente el momento presente». Esa fue también
la llamada que experimenté en Landirás.
Las hermanas nos decían «Sois vosotras las que tenéis
que continuar la Compañía»…
“En este encuentro con nuestras hermanas mayores experimenté
también que lo único auténtico que queda al final
de la vida, es la fe, la ternura y el amor que nos podemos ofrecer las
unas a las otras y a los demás. En ellas veía la actitud
de las fundadoras: hacer florecer la Compañía en el lugar
donde estemos, a través de las relaciones cotidianas”.
“En
la visita a la comunidad de Bidebieta en un barrio de San Sebastián
y en Lormont, tuve una llamada fuerte a ser "puente",
en la Compañía de María Nuestra Señora,
"puente" entre las distintas clases sociales, "puente"
también entre nosotras… Su apertura al mundo, con normalidad,
invita a otros”.
BURDEOS…
« En el inicio de la peregrinación a Burdeos
encendimos un fuego en la capilla, delante de Sta. Juana. Este fuego
encendido Juana lo ha conservado… que yo pueda también
alumbrarlo cada día.
Reviví cómo Juana hubo de luchar en su vida para realizar
el proyecto de Dios: lucha contra lo que decían de ella, contra
sus fracasos, contra los afectos de su familia”.
“En la Iglesia de San Pablo, el equipo animador representó
una escena sobre el episodio de la misa con el padre de Bordes. También
yo he experimentado muy fuerte la fuerza de la Eucaristía, Cristo
presente allí que da fuerza para cumplir la misión”.
“En
Landiras, percibí a Juana que guardaba las cosas en su corazón,
viviendo de la mejor manera posible y con gozo su condición...Vivir
día a día la presencia del Señor en mi vida”.
“En
La Mothe, me sentí introducida en el momento en que Juana escucha
y busca lo que Dios quiere. Me sentí llena del silencio de Juana
que escuchaba profundamente las llamadas del Señor y eso me acompañó
durante toda la peregrinación en Burdeos.”
“El grupo de jóvenes que encontramos allí fue una
gracia: 400 años después de Juana, son todavía
los jóvenes los que nos llaman…”
“¡La
famosa puerta de la calle del Hâ! ¡Al verla necesité
tocarla! Sentí una llamada concreta a la fe, a la libertad, a
la humildad...”
“Vimos la iglesia que ahora es de una comunidad protestante que
nos acogió con amabilidad. Fue ver ahora lo que nos une con ellos,
la fe en Dios, la sencillez, la sobriedad y tener claro lo fundamental.
Juana estaría contenta hoy por esto”.
“La
acogida de la familia de Véro me tocó mucho. Su vida es
un testimonio, ellos nos evangelizaron: su amor de pareja, su solidaridad.
En la iglesia del pueblo, pedí por cada una de nuestras familias.
Me quedo con esta frase de sus padres: « ahora tenemos muchas
hijas en el mundo entero, ¡somos felices! »
“Celebramos
con Marie-Noëlle sus 25 años de Votos. Celebrar, compartir
la vida entre nosotras. Alegrarnos juntos. El encuentro entre culturas
diferentes y con personas con distintas opciónes de vida pero
unidos en la fe, fueron signos palpables del Reino”.
En
Asís hemos alabado a Dios por su grandeza que se manifiesta en
la belleza de la creación (colinas, valles, ríos...).
Por la gracia de Dios San Francisco comprendió que tenía
que seguir a Cristo desposado con la Dama « pobreza ». Esto
fue también para mí una interpelación sobre mi
manera de vivir la pobreza no sólo materialmente sino también
en muchos otros aspectos. Pedí al Señor que me diera y
nos diera un corazón pobre para servirle libre y fielmente.
Isabelle
En
Roma, visitamos la pequeña cárcel donde estuvo San Pablo
antes de su martirio. Entrar en ese lugar me hizo experimentar la fuerza
con que vivió su entrega al Señor, consciente de su pobreza
pero a la vez con firmeza, fiel al impulso del Espíritu. Agradezco
al Señor la llamada a vivir con fuerza el despojo de mí
misma para dejarme guiar como lo hizo Pablo. Claudia
Agradezco
mucho a la Compañía de María, y en particular a
Pilar Foz, que nos ha dado una vez más la ocasión de beber
en nuestras fuentes. La disponibilidad, la apertura a la voluntad de
Dios, el coraje, el celo apostólico… vividos por la M.
Du Terrail y otras hermanas han hecho avanzar la Orden a pesar de las
crisis. Sentí la llamada a ser mujer para los otros; vivir plenamente
lo cotidiano para escribir mi página de la historia de la Orden
a fin de que la historia viva para siempre. Benita
No
podemos terminar nuestro compartir de este tiempo en Roma, sin decir
¡GRACIAS! a todas las hermanas que nos han acogido: La casa Generalicia,
que con mucho cariño ha cuidado nuestra estadía, pendiente
de todos los detalles; especialmente Mari Cruz, Encarna, Amparo que
han cuidado nuestra “vida interior” con su deliciosa comida.
Las Comunidades de Sn. Sebastián, Bergara, Irún, Bordeaux,
Lormont, Toulouse, Orvieto que han sido signo de vida fraterna y del
amor del Señor que fortalece nuestro caminar.
Marivi, Ma. Carmen y Ma. Angeles nos han ayudado en la traducción.
Un agradecimiento muy especial a Viriginia, Joséphine y Willy
que nos han acompañado durante toda nuestra peregrinación
y a todas vosotras por sus oraciones.
El
grupo de la Tercera Probación de 2006: Gilberthe, Henriette,
Christine, Zunilda, Benita, Inma, Isabelle, Marie-Jeanne, Virginie,
Claudia y Véronique-Marie.
Roma, 28 de septiembre de 2006
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