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  Encuentro de Tercera Probación 2006
 


 

 

 



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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TERCERA ETAPA DE NUESTRA PEREGRINACIÓN

Queridas Hermanas

Esta experiencia de peregrinación ha sido como una continuación de los Ejercicios, una confirmación de las llamadas experimentadas...

LOYOLA, JAVIER, IRUN, BERGARA...

“En Loyola he visto cómo Dios puede tomar a la persona cuando Él quiere: Es una llamada a acoger todo lo que me llega porque verdaderamente podemos encontrar a Dios allí. Él nos habla en cada situación. Podemos encontrarlo en todo, como también el hermano Gárate lo vivió”.

“Viendo las personas de Ignacio y Francisco Javier, que se despojaron de todo honor, lo que parecía un fracaso ante los hombres, fue un triunfo ante Dios. Se encuentran juntos, compañeros en el mismo Proyecto de seguimiento de Jesús. Descubren la importancia de la vida comunitaria… Delante de la cruz de Javier, de nuevo una luz: no puedo pretender seguir a Cristo sin la cruz; la cruz es indispensable”. Le confié también mis intenciones profundas, mi elección para la misión. Todas las llamadas del mes de Ejercicios las reviví allí, ante el Cristo en cruz”.

“Me admiraron las hermanas mayores, el sentido que dan a su vida: «vivir plenamente el momento presente». Esa fue también la llamada que experimenté en Landirás.
Las hermanas nos decían «Sois vosotras las que tenéis que continuar la Compañía»…
“En este encuentro con nuestras hermanas mayores experimenté también que lo único auténtico que queda al final de la vida, es la fe, la ternura y el amor que nos podemos ofrecer las unas a las otras y a los demás. En ellas veía la actitud de las fundadoras: hacer florecer la Compañía en el lugar donde estemos, a través de las relaciones cotidianas”.

“En la visita a la comunidad de Bidebieta en un barrio de San Sebastián y en Lormont, tuve una llamada fuerte a ser "puente", en la Compañía de María Nuestra Señora, "puente" entre las distintas clases sociales, "puente" también entre nosotras… Su apertura al mundo, con normalidad, invita a otros”.

BURDEOS…

« En el inicio de la peregrinación a Burdeos encendimos un fuego en la capilla, delante de Sta. Juana. Este fuego encendido Juana lo ha conservado… que yo pueda también alumbrarlo cada día.
Reviví cómo Juana hubo de luchar en su vida para realizar el proyecto de Dios: lucha contra lo que decían de ella, contra sus fracasos, contra los afectos de su familia”.
“En la Iglesia de San Pablo, el equipo animador representó una escena sobre el episodio de la misa con el padre de Bordes. También yo he experimentado muy fuerte la fuerza de la Eucaristía, Cristo presente allí que da fuerza para cumplir la misión”.

“En Landiras, percibí a Juana que guardaba las cosas en su corazón, viviendo de la mejor manera posible y con gozo su condición...Vivir día a día la presencia del Señor en mi vida”.

“En La Mothe, me sentí introducida en el momento en que Juana escucha y busca lo que Dios quiere. Me sentí llena del silencio de Juana que escuchaba profundamente las llamadas del Señor y eso me acompañó durante toda la peregrinación en Burdeos.”
“El grupo de jóvenes que encontramos allí fue una gracia: 400 años después de Juana, son todavía los jóvenes los que nos llaman…”

“¡La famosa puerta de la calle del Hâ! ¡Al verla necesité tocarla! Sentí una llamada concreta a la fe, a la libertad, a la humildad...”
“Vimos la iglesia que ahora es de una comunidad protestante que nos acogió con amabilidad. Fue ver ahora lo que nos une con ellos, la fe en Dios, la sencillez, la sobriedad y tener claro lo fundamental. Juana estaría contenta hoy por esto”.

“La acogida de la familia de Véro me tocó mucho. Su vida es un testimonio, ellos nos evangelizaron: su amor de pareja, su solidaridad. En la iglesia del pueblo, pedí por cada una de nuestras familias. Me quedo con esta frase de sus padres: « ahora tenemos muchas hijas en el mundo entero, ¡somos felices! »

“Celebramos con Marie-Noëlle sus 25 años de Votos. Celebrar, compartir la vida entre nosotras. Alegrarnos juntos. El encuentro entre culturas diferentes y con personas con distintas opciónes de vida pero unidos en la fe, fueron signos palpables del Reino”.

En Asís hemos alabado a Dios por su grandeza que se manifiesta en la belleza de la creación (colinas, valles, ríos...). Por la gracia de Dios San Francisco comprendió que tenía que seguir a Cristo desposado con la Dama « pobreza ». Esto fue también para mí una interpelación sobre mi manera de vivir la pobreza no sólo materialmente sino también en muchos otros aspectos. Pedí al Señor que me diera y nos diera un corazón pobre para servirle libre y fielmente. Isabelle

En Roma, visitamos la pequeña cárcel donde estuvo San Pablo antes de su martirio. Entrar en ese lugar me hizo experimentar la fuerza con que vivió su entrega al Señor, consciente de su pobreza pero a la vez con firmeza, fiel al impulso del Espíritu. Agradezco al Señor la llamada a vivir con fuerza el despojo de mí misma para dejarme guiar como lo hizo Pablo. Claudia

Agradezco mucho a la Compañía de María, y en particular a Pilar Foz, que nos ha dado una vez más la ocasión de beber en nuestras fuentes. La disponibilidad, la apertura a la voluntad de Dios, el coraje, el celo apostólico… vividos por la M. Du Terrail y otras hermanas han hecho avanzar la Orden a pesar de las crisis. Sentí la llamada a ser mujer para los otros; vivir plenamente lo cotidiano para escribir mi página de la historia de la Orden a fin de que la historia viva para siempre. Benita

No podemos terminar nuestro compartir de este tiempo en Roma, sin decir ¡GRACIAS! a todas las hermanas que nos han acogido: La casa Generalicia, que con mucho cariño ha cuidado nuestra estadía, pendiente de todos los detalles; especialmente Mari Cruz, Encarna, Amparo que han cuidado nuestra “vida interior” con su deliciosa comida. Las Comunidades de Sn. Sebastián, Bergara, Irún, Bordeaux, Lormont, Toulouse, Orvieto que han sido signo de vida fraterna y del amor del Señor que fortalece nuestro caminar.
Marivi, Ma. Carmen y Ma. Angeles nos han ayudado en la traducción. Un agradecimiento muy especial a Viriginia, Joséphine y Willy que nos han acompañado durante toda nuestra peregrinación y a todas vosotras por sus oraciones.

El grupo de la Tercera Probación de 2006: Gilberthe, Henriette, Christine, Zunilda, Benita, Inma, Isabelle, Marie-Jeanne, Virginie, Claudia y Véronique-Marie.


Roma, 28 de septiembre de 2006


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