Hoja informativa nº 23  Madrid, 20 de diciembre, 2006

 

 

Si pidiéramos a un geógrafo una descripción esquemática del municipio de Badalona, nos diría que tiene una configuración análoga a la de los pueblos del Maresme, definida por la playa, la llanura y la sierra, de la cual bajan las rieras que a menudo forman los ejes urbanos. Nuestro geógrafo añadiría que también pasan las líneas de comunicación que unen Barcelona con el Maresme: la Via Augusta romana, el camino real de la Marina, la carretera de Barcelona a Francia, actualmente la Nacional II, el ferrocarril de Barcelona a Mataró y la nueva autopista A-19.

Este geógrafo o cartógrafo que nos ha ubicado Badalona en relación con su entorno, nos pasa el testigo a nosotras, comunidad de la Compañía de María, para que sigamos contándoos cosas del barrio de San Roque, la vida que se mueve dentro del mismo, su paisanaje, sus afanes cotidianos... etc.

Empezaremos por presentarnos nosotras: actualmente la comunidad de Badalona está compuesta por Conchis Aguilar, Carmen Massó, Inma Naranjo, Corpus Ortega y M.Luz Sarabia. Cinco hermanas empeñadas en encarnar el proyecto de Santa Juana de Lestonnac, con un abanico de tareas, que van desde el trabajo en el equipo provincial de España, hasta el trabajo en los colegios de Badalona y Barcelona, pasando por los estudios de Teología, pastoral juvenil, grupos Lestonnac, catequesis de parroquia, participación en el diálogo interreligioso del barrio...etc
Recogiendo unas palabras del XV capítulo General con las cuales nos identificamos plenamente os queremos expresar lo que simplemente queremos vivir, palabras que tiran de nosotras como una cometa tira de las manos débiles de un niño pequeño en plena ráfaga de viento; dichas palabras son las siguientes:

“ Hemos recibido la llamada a ser una Compañía de mujeres hermanas que comparten el Pan y la Palabra, la fe y la oración, los sueños y los fracasos, que se acompañan en su camino y se dan mutuamente la mano. Mujeres que, día a día, van construyendo la Casa, el hogar donde se tiene cuidado de la vida: la propia vida, la de nuestras hermanas de Comunidad, la de este mundo, aquella que está más amenazada... “


El viento no deja de soplar, nos mueve constantemente a dar respuestas a necesidades que surgen de nuevas realidades... los hilos se tensan en la tensión diaria, pero gracias a ello, la cometa vuela alto, se ve desde muchos sitios y a nosotras nos exige acompañarla dando siempre un paso más. Las voces de los niños que hablan distintas lenguas se oyen por doquier, las madres con sus vestidos largos y de colores llamativos, van y vienen mezclándose entre los vecinos de toda la vida... y es, en esta trama que sabe a cotidiano, a vida que no sale en las grandes películas o novelas de mayor venta, donde la Compañía sigue enraizando su vida, su apuesta por los más desfavorecidos, ayudando a ese niño a que no se le escape su cometa, su vida, ayudándole a crecer en estatura y sueños.

Y un hilo, grueso donde los haya y que ayuda a configurar lo que es la Compañía actualmente en este barrio, es el proyecto educativo del colegio Lestonnac de Badalona. La escuela Lestonnac que atiende a niños y jóvenes de entre 3 y 16 años, está ubicada en el barrio de San Roque, uno de los barrios más modernos de esta población y con características muy peculiares. Se trata de un barrio suburbial con graves problemas sociales, económicos, familiares, culturales y de integración a cualquier nivel.

Sus habitantes son víctimas de la sociedad actual y sufren directamente las consecuencias de vivir en un entorno donde confluyen de manera brutal todas las lacras fruto de la marginación y la exclusión: paro, droga, delincuencia, falta de higiene...Estos últimos años el barrio está viviendo el fenómeno de la inmigración a una velocidad vertiginosa.

El resultado es que en nuestro entorno hay gente de procedencia muy diversa: paquistaníes, rumanos, chinos, sudamericanos, europeos del este y, evidentemente, la población autóctona integrada tanto por payos como por gitanos.De toda esta realidad, el colegio se hace eco desde sus orígenes, por tratarse de un centro venido al barrio con los primeros pobladores, cuando todavía se tenían que dar las clases en unos barracones militares habilitados al efecto. Actualmente, podemos decir que nuestro entorno ha sufrido un cambio rápido, y que en el plazo de tres cursos escolares nos ha transformado el Centro en un colegio diferente, sin casi tener tiempo ni para darnos cuenta de lo que iba suponiendo, para todo el equipo educativo, un ritmo de reflexión y preparación hondo e intenso que nos permitiera mantener un trabajo bien hecho y de calidad.

Nuestro alumnado hasta el curso 2002-03, era de étnia gitana. A partir del curso 2003-04 comienzan a llegar a la escuela todo un conjunto de familias de otras nacionalidades que harán cambiar totalmente el panorama escolar lo que nos lleva a dedicar recursos específicos para conseguir una buena integración de este alumnado sin dejar arraigar actitudes xenófobas y de rechazo que pronto comienzan a surgir entre los diferentes grupos.

La interculturalidad y la interreligiosidad son los dos ejes que atraviesan los programas pedagógicos y de convivencia, hasta llegar a acciones concretas que los materializan en la vida del aula, fiestas escolares, talleres para madres, celebración y recordatorio de fiestas religiosas...El colegio es un punto de referencia para muchas familias y otras instituciones con las cuales colaboramos.

Muchos de nuestros niños después de las clases asisten al Ateneo, centro social y recreativo, con el cual mantenemos una relación como socias y hacemos el seguimiento conjunto de algunos de los chavales más conflictivos. En los dos últimos veranos hemos participado con jóvenes, dentro de la experiencia comunitaria, en una especie de colonia urbana.
Dicha experiencia comunitaria responde al deseo de abrir nuestra casa y a través de nuestro testimonio de vida religiosa apostólica, de acompañar a jóvenes que buscan un sentido para sus vidas. Deseamos compartir la felicidad de una vida que nos llena, centrada en el Señor y entregada a los demás.

Valoramos las posibilidades que tiene nuestra vida comunitaria, donde se desarrolla un clima afectivo y unas buenas relaciones capaces de ayudar a crecer y acompañar a personas en riesgo social; desde aquí quisimos ofrecer nuestro espacio comunitario y nuestros tiempos de convivencia a mujeres que quisieran beneficiarse de un clima acogedor y comprensivo de sus soledades y situaciones. Hasta hace unos meses vivieron con nosotras, durante un año, una mujer y su hijo de corta edad. Dicho proyecto lo llevamos a término en coordinación con Cáritas.

También colaboramos con los Servicios Sociales del barrio, concretamente con distintos grupos del Plan de Desarrollo Comunitario y otros planes integrales. UNESCO para el diálogo interreligioso tiene abierta una mesa de diálogo entre distintas confesiones religiosas con el afán de mejorar la convivencia desde el diálogo de la vida. Nuestra función es la mediar entre los distintos colectivos, queriendo llevar acabo en un futuro, acciones conjuntas.


En definitiva los desafíos más fuertes que seguimos experimentando son: la inmigración en todos sus aspectos y la educación cómo uno de los ámbitos desde donde cohesionar relaciones, potenciando cada persona en todos sus aspectos, preparando a cada alumno para la vida; la pobreza que se va agudizando entre algunos grupos, nos cuestiona como vivir evangélicamente en un contexto con tantas carencias; la evangelización de jóvenes, que desde distintas plataformas, casal Loyola, grupos de confirmación del colegio de Barcelona, reuniones periódicas con las jóvenes del Colegio Mayor, parroquia del barrio, quiere dar respuestas a las búsquedas de los jóvenes en su momento de vida, así como ofrecer este ámbito de exclusión como campo de voluntariado...

Vivir aquí nos configura un estilo de vida, una sensibilidad, que, día a día se impregna de Buena Noticia, y se comparte con el que más lo necesite. Caminamos en Compañía de María, intentando con otros y otras llenar nuestro nombre y la casa de Nuestra Señora, desde la perspectiva de ese Reino que nunca dejamos de desear... seguimos soltando hilo, los tiempos que corren requieren osadía, determinación y en definitiva sentir que es el Señor el que lleva nuestra vida, nuestras cometas.

Comunidad de Badalona
Diciembre 2006

 
 

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