“LA
MISIÓN DE LAS MANOS”
Encuentro de Evangelización de Jóvenes,
Haro 6
-7 noviembre 2004
“Jugando”
con el título de un cuento de Mamerto Menapace, La misión de las manos,
que os contaré al final de este escrito (paciencia y no volváis el folio),
os quiero contar, a modo de observadora participante, lo que fue el
Encuentro Provincial de Evangelización en Haro.
Mucha
vida, diría yo, la que manaba constantemente, en cada saludo, en cada
abrazo, en cada reencuentro, en cada cara conocida o desconocida, en cada
edad, en cada camino recorrido hasta llegar a la casa de Haro. La acogida,
excelente, se respiraba un ambiente fraterno, lleno de atenciones, para un
grupo de casi ochenta hermanas de la Provincia de España. También se sentía
la presencia de Arantza Aramburu, a través de la emoción de sus compañeras
de cocina, de comunidad al
recordarla, o en el momento de los postres, siempre había un sentimiento de
agradecimiento hacia ella por el simple hecho de haberla conocido e
intercambiado palabras llenas de humildad y sencillez. ¡Gracias, Arantza!
Comenzamos el sábado 6, hacia las doce de la mañana,
con una oración, llena de sabor y color. Sobre la mesa, sal y luz, en pequeños
vasos, en pequeñas velas.
| También estaba la diversidad de lo que somos
a través de los colores, más vasitos con sal coloreada. ¿De qué se
trataba? Pues de mezclarnos, de reconocernos en lo que somos y en lo
que seremos. En medio de esta puesta en escena, había un vaso alto,
transparente y vacío, listo para acoger los deseos, inquietudes de
cada una de cara a la Evangelización, a esto de ir inventado el
futuro juntas. |
 |
A ritmo suave y de profunda escucha la que quiso se
levantó, expresó sus miedos, sus esperanzas y vertió el contenido del
vaso pequeño en el grande; el resultado, todo un reto para el futuro,
el de sabernos
comprometidas las unas con las otras en esto de mantener
la unidad en la diversidad, sabiendo que el Señor ha puesto su danza en
nuestra danza, para salvar y salvarnos.
¡Ay!
Se me olvidaba, también había un tiesto con tierra y unas semillas para
sembrar, gesto simbólico que expresa el talante de sembrar en los más
pequeños, en los más jóvenes la Buena Noticia; y en nosotras, el
compromiso de acompañar con Pasión Evangelizadora todo estos procesos de
crecimiento en la fe y en la vida, en la justicia y en la libertad, en...
Y pasamos a la presentación de lo que sería el trabajo de la tarde.
Alicia Antoñanzas y Pame Jáuregui fueron conduciendo estos momentos
iniciales de oración y trabajo por grupos.
El
encuentro giró en torno a tres núcleos de reflexión: 1. - aportaciones
hechas por las distintas comisiones y grupos interprovinciales y equipo de
provinciales sobre la evangelización de jóvenes, del trienio anterior; 2.
- aportación de las comunidades en los Encuentros Intercomunitarios de
octubre de 2004 y 3. - futura Comisión de Evangelización de Jóvenes y
Pastoral Vocacional, a la luz de lo expresado en el Proyecto Apostólico
Provincial.
-
De
las aportaciones hechas por las distintas comisiones y grupos y equipo
de provinciales, vimos que de cara al futuro, teníamos que partir de lo
que ya se está haciendo, de lo que funciona bien; de seguir creyendo
que la tarea de evangelizar es tarea de todas, de continuar acompañando
procesos ya iniciados, de seguir formándonos en un mundo en constante
cambio y de buscar nuevos
lenguajes y nuevas formas de evangelización, en claves ignacianas; de
cuidar los cauces de comunicación para informarnos de lo que se está
haciendo en cada sitio, de hacer propuestas diversificadas a los
jóvenes,
de ser realistas y saber con quién se cuenta para llevar a cabo esta
tarea, de utilizar las nuevas tecnologías y “colgar” nuestros
proyectos y propuestas en “la red”, de trabajar intensamente desde
lo local y en red, de dedicar personas y dineros a esta tarea, de
concebir la pastoral como algo transversal, que en los proyectos
comunitarios se vean reflejadas acciones concretas, de fomentar
experiencias con jóvenes, vinculadas a las comunidades, de cuidar el ámbito
extraescolar, de acompañar el voluntariado, de revisar los grupos
Lestonnac, de potenciar nuestra presencia entre los jóvenes, de cuidar
la formación de los animadores, de acercar a los laicos a este mundo de
los jóvenes, de trabajar la pastoral desde los más pequeños; en fin,
todo este maremagnum de irrenunciables, de actitudes y realidades a
intensificar, de intuiciones, lo fuimos viendo desde la realidad de la
Provincia, desde nuestras propias comunidades, desde la Comisión de
Evangelización de Jóvenes-Vocacional, desde los Colegios, desde los
Colegios Mayores y Residencias Universitarias, desde la Comisión de Educación
Social y desde los diferentes grupos... Llegar a un cierto consenso no
fue excesivamente difícil, hubo distintos acentos, pero en definitiva
creo que lo expresado un poco más arriba refleja el sentir
general.
-
El
segundo núcleo de reflexión, nos llevó a releer las aportaciones hechas
por las comunidades para los encuentros intercomunitarios de octubre,
con el fin de dar pistas sobre cómo articular lo “local-zonal-
provincial”; qué pasos deberíamos dar para tener una mayor
conexión con las propuestas de la Iglesia y dar sugerencias para
interrelacionar la Evangelización, desde
los distintos ámbitos.
Salió con mucha fuerza que había que trabajar desde lo local,
tomando datos desde la base; cuidar mucho las informaciones y
comunicarnos lo que estamos haciendo; que la Comisión responda a
necesidades concretas, que conozca bien la espiritualidad de la Compañía
de María, que los distintos miembros de la misma estén trabajando con
la juventud y en diferentes ámbitos, y que sepan manejar las nuevas
tecnologías; cuidar y potenciar las relaciones con la Iglesia local,
allí donde vemos que podamos aportar desde nuestro carisma; de
aprovechar los contextos de exclusión en los que la Compañía está
presente para que los jóvenes que acompañamos puedan conocerlos y
colaborar en ellos; de nuevo puntos suspensivos porque la lista es
interminable...
Terminamos la tarde con una oración en power-point hecha por la
comunidad de la Residencia de San Sebastián... un mar que nos seguía
adentrando en el misterio de lo que vivimos y queremos vivir.
Cena y concierto para dar
un giro de 180 grados a nuestra vida. Desde Granada, nada más
y nada menos, vinieron unos chicos a cantarnos y contarnos sus maneras
de evangelizar, de hacer “catequesis”, como dijo Niko, la voz
cantante del grupo; una noche distinta, joven, con contenido, con
palabras nuevas para contar y cantar el Evangelio, la dureza de la vida
en las prisiones, la lucha de las mujeres... el sentido de la vida, un
canto a la solidaridad, con ritmos que se te meten en el cuerpo y te
ponen a bailar (“he puesto mi danza en tu danza”).
Al día siguiente, domingo, la comunidad de Badalona nos animó
la Eucaristía. “Llevando las barcas a tierra, lo dejaron todo, le
siguieron y... cuidaron juntas de la vida que juntas habían
sembrado”; éstas podrían ser las palabras que a modo de gozne, unían
el trabajo del día anterior con el que estaba por empezar. La Eucaristía
nos dio fuerzas para seguir.
De nuevo grupos y reflexión conjunta, esta vez nos teníamos que
imaginar que éramos la nueva Comisión de Evangelización de Jóvenes y
Pastoral Vocacional, señalando prioridades para elaborar el Proyecto de
Pastoral de la Provincia; posible tipo de Comisión, en cuanto composición,
organización, etc.
En
relación a las prioridades, entre otras se dijeron: recoger la realidad
de
la Provincia (referentes de juventud con los que trabajamos), hacer un
seguimiento y evaluación de los distintos proyectos, elaborar un
Proyecto de Pastoral, estableciendo criterios comunes de actuación,
atender la formación de los agentes de pastoral (laicos y religiosas),
hacer proyectos a corto y medio plazo, trabajar con y en todos los ámbitos
de misión. En cuanto a los aspectos más organizativos, hubo bastante
variedad de opiniones.
Lo
que se escuchó más fue: que la Comisión esté formada por pocas personas,
con capacidad de complementarse, con sensibilidad hacia todos
los campos de misión (social, escolar, juvenil, vocacional), con
formación en las nuevas tecnologías (trabajar en red a través de
Internet), que favorezca la comunicación – información, que potencie
lo que ya existe, que conozca las distintas realidades, que cree puentes
entre los distintos grupos de trabajo y la realidad local.
Pistas
se dieron, Alicia Antoñanzas y el resto del Equipo las recogieron sin
perder detalle. Y como todo, llegó el final y las perspectivas de
viajes kilométricos.
Begoña Zubizarreta cerró el encuentro con palabras de aliento
para seguir trabajando en lo que ya estamos, que la Comisión llegará y
que entretanto no nos crucemos de brazos...
Como
no tengo más espacio, el cuento que os prometí “La misión de las
manos” lo veis en Internet (www.buenasnuevas.com/recursos/cuentos.htm)
y en su lugar os dejo esta pequeña oración también de Mamerto
Menapace:
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Trabajar
la esperanza
La
esperanza es como una semilla en tus manos.
De ti
depende que de frutos algún día.
Tus
manos son capaces de abrir surcos entre rocas, de abonar tierras, de
sembrar con sudor, de regar con ahínco, de desmalezar con cuidado y
de esperar con cariño.
Mira
tus manos y ponlas a trabajar, tus semillas esperan y el reino se
siembra hoy, en tu entrega.
Que así
sea.
Mª Luz Sarabia Lavín odn
Badalona, 21 noviembre 2004 |
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