Iniciamos nueva etapa…

Hoja informativa nº 1 Madrid, 21 de noviembre, 2004

 

“LA MISIÓN DE LAS MANOS” 

               Encuentro de Evangelización de Jóvenes, Haro 6 -7 noviembre 2004

 Jugando” con el título de un cuento de Mamerto Menapace, La misión de las manos, que os contaré al final de este escrito (paciencia y no volváis el folio), os quiero contar, a modo de observadora participante, lo que fue el Encuentro Provincial de Evangelización en Haro.

Mucha vida, diría yo, la que manaba constantemente, en cada saludo, en cada abrazo, en cada reencuentro, en cada cara conocida o desconocida, en cada edad, en cada camino recorrido hasta llegar a la casa de Haro. La acogida, excelente, se respiraba un ambiente fraterno, lleno de atenciones, para un grupo de casi ochenta hermanas de la Provincia de España. También se sentía la presencia de Arantza Aramburu, a través de la emoción de sus compañeras de cocina, de comunidad  al recordarla, o en el momento de los postres, siempre había un sentimiento de agradecimiento hacia ella por el simple hecho de haberla conocido e intercambiado palabras llenas de humildad y sencillez. ¡Gracias, Arantza!

Comenzamos el sábado 6, hacia las doce de la mañana, con una oración, llena de sabor y color. Sobre la mesa, sal y luz, en pequeños vasos, en pequeñas velas.

 También estaba la diversidad de lo que somos a través de los colores, más vasitos con sal coloreada. ¿De qué se trataba? Pues de mezclarnos, de reconocernos en lo que somos y en lo que seremos. En medio de esta puesta en escena, había un vaso alto, transparente y vacío, listo para acoger los deseos, inquietudes de cada una de cara a la Evangelización, a esto de ir inventado el futuro juntas. 

A ritmo suave y de profunda escucha la que quiso se levantó, expresó sus miedos, sus esperanzas y vertió el contenido del vaso pequeño en el grande; el resultado, todo un reto para el futuro, el de sabernos comprometidas las unas con las otras en esto de   mantener la unidad en la diversidad, sabiendo que el Señor ha puesto su danza en nuestra danza, para salvar y salvarnos. 

           ¡Ay! Se me olvidaba, también había un tiesto con tierra y unas semillas para sembrar, gesto simbólico que expresa el talante de sembrar en los más pequeños, en los más jóvenes la Buena Noticia; y en nosotras, el compromiso de acompañar con Pasión Evangelizadora todo estos procesos de crecimiento en la fe y en la vida, en la justicia y en la libertad, en...

            Y pasamos a la presentación de lo que sería el trabajo de la tarde. Alicia Antoñanzas y Pame Jáuregui fueron conduciendo estos momentos iniciales de oración y trabajo por grupos.

El encuentro giró en torno a tres núcleos de reflexión: 1. - aportaciones hechas por las distintas comisiones y grupos interprovinciales y equipo de provinciales sobre la evangelización de jóvenes, del trienio anterior; 2. - aportación de las comunidades en los Encuentros Intercomunitarios de octubre de 2004 y 3. - futura Comisión de Evangelización de Jóvenes y Pastoral Vocacional, a la luz de lo expresado en el Proyecto Apostólico Provincial.

  1. De las aportaciones hechas por las distintas comisiones y grupos y equipo de provinciales, vimos que de cara al futuro, teníamos que partir de lo que ya se está haciendo, de lo que funciona bien; de seguir creyendo que la tarea de evangelizar es tarea de todas, de continuar acompañando procesos ya iniciados, de seguir formándonos en un mundo en constante cambio y  de buscar nuevos lenguajes y nuevas formas de evangelización, en claves ignacianas; de cuidar los cauces de comunicación para informarnos de lo que se está haciendo en cada sitio, de hacer propuestas diversificadas a los jóvenes, de ser realistas y saber con quién se cuenta para llevar a cabo esta tarea, de utilizar las nuevas tecnologías y “colgar” nuestros proyectos y propuestas en “la red”, de trabajar intensamente desde lo local y en red, de dedicar personas y dineros a esta tarea, de concebir la pastoral como algo transversal, que en los proyectos comunitarios se vean reflejadas acciones concretas, de fomentar experiencias con jóvenes, vinculadas a las comunidades, de cuidar el ámbito extraescolar, de acompañar el voluntariado, de revisar los grupos Lestonnac, de potenciar nuestra presencia entre los jóvenes, de cuidar la formación de los animadores, de acercar a los laicos a este mundo de los jóvenes, de trabajar la pastoral desde los más pequeños; en fin, todo este maremagnum de irrenunciables, de actitudes y realidades a intensificar, de intuiciones, lo fuimos viendo desde la realidad de la Provincia, desde nuestras propias comunidades, desde la Comisión de Evangelización de Jóvenes-Vocacional, desde los Colegios, desde los Colegios Mayores y Residencias Universitarias, desde la Comisión de Educación Social y desde los diferentes grupos... Llegar a un cierto consenso no fue excesivamente difícil, hubo distintos acentos, pero en definitiva creo que lo expresado un poco más arriba refleja el sentir general. 

 

  1. El segundo núcleo de reflexión, nos llevó a releer las aportaciones   hechas por las comunidades para los encuentros intercomunitarios de  octubre, con el fin de dar pistas sobre cómo articular lo “local-zonal-   provincial”; qué pasos deberíamos dar para tener una mayor conexión con las propuestas de la Iglesia y dar sugerencias para interrelacionar la Evangelización, desde  los distintos ámbitos.  Salió con mucha fuerza que había que trabajar desde lo local, tomando datos desde la base; cuidar mucho las informaciones y comunicarnos lo que estamos haciendo; que la Comisión responda a necesidades concretas, que conozca bien la espiritualidad de la Compañía de María, que los distintos miembros de la misma estén trabajando con la juventud y en diferentes ámbitos, y que sepan manejar las nuevas tecnologías; cuidar y potenciar las relaciones con la Iglesia local, allí donde vemos que podamos aportar desde nuestro carisma; de aprovechar los contextos de exclusión en los que la Compañía está presente para que los jóvenes que acompañamos puedan conocerlos y colaborar en ellos; de nuevo puntos suspensivos porque la lista es interminable...

                Terminamos la tarde con una oración en power-point hecha por la comunidad de la Residencia de San Sebastián... un mar que nos seguía adentrando en el misterio de lo que vivimos y queremos vivir.

                Cena y concierto para dar un giro de 180 grados a nuestra vida. Desde Granada, nada más y nada menos, vinieron unos chicos a cantarnos y contarnos sus maneras de evangelizar, de hacer “catequesis”, como dijo Niko, la voz cantante del grupo; una noche distinta, joven, con contenido, con palabras nuevas para contar y cantar el Evangelio, la dureza de la vida en las prisiones, la lucha de las mujeres... el sentido de la vida, un canto a la solidaridad, con ritmos que se te meten en el cuerpo y te ponen a bailar (“he puesto mi danza en tu danza”).

                Al día siguiente, domingo, la comunidad de Badalona nos animó la Eucaristía. “Llevando las barcas a tierra, lo dejaron todo, le siguieron y... cuidaron juntas de la vida que juntas habían sembrado”; éstas podrían ser las palabras que a modo de gozne, unían el trabajo del día anterior con el que estaba por empezar. La Eucaristía nos dio fuerzas para seguir.

                De nuevo grupos y reflexión conjunta, esta vez nos teníamos que imaginar que éramos la nueva Comisión de Evangelización de Jóvenes y Pastoral Vocacional, señalando prioridades para elaborar el Proyecto de Pastoral de la Provincia; posible tipo de Comisión, en cuanto composición, organización, etc.

    En relación a las prioridades, entre otras se dijeron: recoger la realidad        de la Provincia (referentes de juventud con los que trabajamos), hacer un seguimiento y evaluación de los distintos proyectos, elaborar un Proyecto de Pastoral, estableciendo criterios comunes de actuación, atender la formación de los agentes de pastoral (laicos y religiosas), hacer proyectos a corto y medio plazo, trabajar con y en todos los ámbitos de misión. En cuanto a los aspectos más organizativos, hubo bastante variedad de opiniones.

    Lo que se escuchó más fue: que la Comisión esté formada por pocas       personas, con capacidad de complementarse, con sensibilidad hacia  todos los campos de misión (social, escolar, juvenil, vocacional), con formación en las nuevas tecnologías (trabajar en red a través de Internet), que favorezca la comunicación – información, que potencie lo que ya existe, que conozca las distintas realidades, que cree puentes entre los distintos grupos de trabajo y la realidad local.

    Pistas se dieron, Alicia Antoñanzas y el resto del Equipo las recogieron sin perder detalle. Y como todo, llegó el final y las perspectivas de viajes kilométricos.

                Begoña Zubizarreta cerró el encuentro con palabras de aliento para seguir trabajando en lo que ya estamos, que la Comisión llegará y que entretanto no nos crucemos de brazos...

    Como no tengo más espacio, el cuento que os prometí “La misión de las manos” lo veis en Internet (www.buenasnuevas.com/recursos/cuentos.htm) y en su lugar os dejo esta pequeña oración también de Mamerto Menapace: 

Trabajar la esperanza

La esperanza es como una semilla en tus manos.

De ti depende que de frutos algún día.

Tus manos son capaces de abrir surcos entre rocas, de abonar tierras, de sembrar con sudor, de regar con ahínco, de desmalezar con cuidado y de esperar con cariño.

Mira tus manos y ponlas a trabajar, tus semillas esperan y el reino se siembra hoy, en tu entrega.

Que así sea. 

  Mª Luz Sarabia Lavín odn 

Badalona, 21 noviembre 2004

 
 

Índice @Encuentro.es"