Hoja informativa nº 21 Madrid, 20 de octubre, 2006

 

 

 El día 24 de Septiembre de 2006 fue el elegido para la despedida de la Compañía de María al pueblo de Miño. ¡¡Había mucho que celebrar y agradecer!! Para eso fueron invitadas todas las religiosas que durante estos 43 años formaron parte de las distintas comunidades que aquí han vivido y trabajado, y las provinciales de Galicia durante este tiempo.

…Y llegó el día!. Un grupo de monjas de las comunidades de Cangas y Santiago vinieron a pasar el día con nosotras, trayéndonos una rica comida para compartir. Con ellas pasamos un rato muy agradable, lleno de recuerdos y nostalgia…     

Ya por la tarde, se hicieron presentes Begoña, Pame y Manola y un buen número de religiosas venidas de las distintas comunidades de Galicia para participar en una Eucaristía con el pueblo de Miño, que acudió masivamente a nuestra convocatoria.    Fueron momentos de sentimientos encontrados: por una parte la alegría del reencuentro entremonjas y con el pueblo y por otra, las expresiones de dolor por la marcha de la Compañía de María de esta casa, donde se educaron tantas generaciones.

Queríamos celebrar la vida de estos 43 años, un tiempo largo en el que fuimos caminando entre luces y sombras, intentando seguir a Jesús haciendo Reino desde distintas tareas apostólicas y recordar a tantas personas que por aquí pasaron, algunas ya en la casa del Padre y muy queridas por las gentes de esta comarca.
La parroquia se hizo pequeña para acoger a tantos amigos que quería decir su último adiós a la Compañía, vecinos, antiguos/as alumnas y una representación de personas de las aldeas en las que algunas religiosas hicieron un trabajo pastoral durante estos años.
La Eucaristía fue presidida por Cesáreo Canabal, antiguo párroco de Miño, que fue quien invitó a las primeras religiosas de la Compañía de María de nuestra casa de Ferrol y el actual pàrroco, D. Manuel Castiñeira.

Lola Barro inició la celebración recordando que la Compañía de María había venido como respuesta a una llamada a atender y educar a los niños y niñas pobres del pueblo, en un momento en el que no existía ningún tipo de escuela. La Compañía acogió esta petición ya que estaba en sintonía con nuestro Carisma. Últimamente, por estar cubierta esta necesidad por un grupo escolar y no ser necesaria nuestra presencia en este campo, la Fundación Rita Ramos ha dedicado principalmente la casa para acoger a distintos grupos como lugar de retiro y convivencia.


Llegó el momento de las ofrendas con la participación de distintas personas vinculadas a nuestra misión apostólica:

• Vecinas, a las que agradecemos su cariño y acogida, que presentaban unos frutos como símbolo del trabajo y el compartir diario.


Padres y madres de familia, que con unos cirios, expresaban su deseo de responsabilizarse de la educación en la fe de sus hijos, siendo para ellos luz que les ilumine en su camino

• Inmigrantes, que llevaban un bonito centro de flores, expresión de interculturalidad y símbolo de su presencia en este pueblo, donde desean integrarse y ser también acogidas y reconocidas sus diferencias...

• Antiguas alumnas, que portaban la semilla que deja la Compañía de María en Miño, con el deseo de que fructifiquen en obras de justicia y amor.

• Religiosas, que se comprometen a ser sal y luz en los lugares donde viven y realizan su misión.


Antes de finalizar la celebración, el actual párroco de Miño agradeció y nombró a cada una de las religiosas que habían colaborado con él en la catequesis de niños y jóvenes.
Terminamos la Eucaristía sintiéndonos rodeadas por el cariño y la simpatía del pueblo que expresaba su dolor por nuestra marcha.
Un pequeño grupo nos acompañó a la casa, donde seguimos recordando todo lo vivido juntos. Y en medio de un atardecer luminoso, la despedida definitiva, últimos abrazos y un “hasta siempre”, sabiendo que lo sembrado aquí, permanecerá porque nuestra misión ha sido repartir la semilla del Evangelio y que creer que irá dando sus frutos. No dudamos que el Reino seguirá haciéndose presente, aunque nosotras no lo veamos…
La Fundación y su patrimonio pasarán a la Iglesia, según la voluntad de Doña Rita. La diócesis asumirá este importante legado y buscará las mejores manos para que, todo lo aquí cosechado, pueda seguir dando fruto.
Las personas que, durante este último año, hemos formado parte de esta comunidad, queremos agradecer la cercanía y el cariño de las comunidades, que de distintas maneras nos habéis acompañado. Que esta experiencia de dolor sea germen de VIDA NUEVA para la Provincia de España.

 

Comunidad de Miño (A Coruña)

4 de Octubre de 2006

 

 
 

Índice @Encuentro.es"