Han
pasado dos meses desde la última Comunicación,
en la que os contábamos algo importante en nuestra
tarea: “cómo se lleva a cabo en los CCMM y RRUU el
comienzo de curso”. Los meses han pasando más deprisa
de lo que quisiéramos, viendo todo lo que podemos y
se nos ocurre hacer.
Estamos ya, dando la vuelta al curso, viviendo una época
especial “los exámenes”, nervios, más ambiente
de estudio... sin que por eso se pierda la riqueza en las
relaciones, la alegría y el buen humor que un grupo
joven siempre transmite
Pero en esta ocasión no os vamos a comunicar nada de
la “vida” hacia dentro de cada centro. Esta vez queremos compartir
con vosotras la vida de nuestra Comisión.
El ritmo anual de nuestras reuniones viene a ser cinco veces
al año incluida la reunión amplia con las comunidades
educativas que llevamos a cabo la misión en nuestro
ámbito
Podemos decir con satisfacción que la Comisión
es siempre un espacio válido y necesario para la búsqueda
conjunta y la iluminación mutua sobre cómo llevar
delante y avanzar en nuestro proyecto.
Sentimos que hay un camino recorrido y gozamos de un ambiente
de libertad de expresión que nos permite a cada una
ser y aportar lo mejor. Nuestro trabajo como Comisión
podemos plasmarlo a dos niveles:
1.- Compartir lo vivido en cada Centro, logros, novedades,
dificultades
Sentirnos apoyadas e impulsadas en nuestra tarea, caminando
hacia un mayor conocimiento de los siete centros
Proyectar acciones conjuntamente.
2.- Existe otro nivel de reflexión que siempre nos
queda como tarea.
Estamos
convencidas de que nuestros centros son plataformas abiertas
y creativas de acompañamiento y evangelización
de jóvenes, y esto siempre nos mueve y nos cuestiona
“los comos, las estrategias, las pedagogías, los criterios...”
Cómo mantenernos abiertas, alertas a los cambios, a las
nuevas situaciones que las jóvenes nos plantean. Algo
cambia siempre en el hoy que no es lo mismo que ayer.
Ir descubriendo la novedad te mantiene siempre viva. Este es
nuestro reto, especialmente cuando vives y convives con gente
tan joven. Es una suerte para nosotras, pero... todo un reto
Por
eso siempre nos queda abierta la tarea de seguir buscando:
Prácticas educativas.
Modos de funcionamiento que ayuden a formar personas.
Estrategias de Evangelización que integren la vida
de nuestras universitarias partiendo de sus necesidades.
Pedagogías y medios que puedan ayudar a que se vaya
dando en ellas la experiencia creyente, que les ayude a pasar
del vacío, de la indiferencia o de una religiosidad
infantil a la fe. He aquí el gran reto.
Por
fin, dado el momento actual
de la provincia, en nuestras reflexión seguimos colaborando
con el Equipo provincial en lo que nos corresponde respecto
a la reestructuración de nuestros centros.
Tema
arduo pero en el que queremos colaborar, aportando datos y criterios.
Sobre todo una actitud de disponibilidad y colaboración,
convencidas:
De
la importancia de la proyección educativa de esta misión.
De la oportunidad de estar con las jóvenes en un contexto
educativo del que somos agentes.
Del talante educativo que exige el modo de vivir y de actuar.
De
la importancia de la Comunidad que lleva la Misión,
como referente del proyecto Educativo que se ofrece y al mismo
tiempo su modo de vivir, de actuar, su talante educativo que
da sentido a su ser Comunidad en Misión