Hoja informativa nº 27 Madrid, 20 de abril, 2007

 

Ciudad de Vigo,

principios del S.XX

Si tuviéramos que presentar la Ciudad de Vigo os lo diríamos así:

Vigo es como una bella y acogedora mujer: coqueta con el mar. En sus noches y días mira a la ría y ésta, con gesto de cortesía, parece besar sus pies. Son gestos que hablan de escucha de mensajes que llegan del más allá del Atlántico, a gestos de acogida, cuyos símbolos son dos potentes brazos, dos montes –la Guía y el Castro- que la vigilan, la protegen y acogen al que llega de otros mares

Pero Vigo hoy, es más. Es una Ciudad que nos enseña que el trabajo es algo válido. Es una ciudad que trabaja y lucha, ríe y llora y se sabe portadora de los que están más allá del mar. Es una ciudad abierta, por eso le llaman la “Puerta del Atlántico”. Es la ciudad más grande y activa de Galicia. La industria y la pesca son sus soportes económicos.


Nos remontamos al 10 de septiembre de 1886. El Vigo del siglo XIX no era el vitalista de hoy cuando doce mujeres y monjas enviadas desde Compostela traían a la ciudad algo que aún no tenía: un Centro de enseñanza. La villa viguesa comenzaba a conocer industrias manuales, sólo formaban la ciudad dos mil familias y comenzaba el estallido de la industria salazonera.

Las enviadas por el convento de Santiago, no se imaginaban ni soñaban que la Compañía de María iba a ser un puntal en la formación y educación de las personas que hoy forman y configuran, que son las que hicieron crecer la sociedad actual de Vigo. Fue el primer Centro de Enseñanza de la Ciudad por eso se les conocía y se nos conoce como “Monjas de la Enseñanza”.

Hoy LA COMPAÑÍA DE MARÍA, año 2007,

es todo un PROYECTO DE MISIÓN en esta ciudad:

Para unas su misión la hacen real en el Colegio que data del año 1886. Tiene los niveles de infantil, primaria, secundaria y bachillerato. Un grupo de religiosas y laicos saben lo que quieren educar y para qué quieren educar: vivir el proyecto Compañía de María.

Es un Centro cuyo eje principal es la persona haciéndola ser consciente de que se le ayuda a ser ella misma y a ser útil a la sociedad. La preocupación por crear un buen ambiente en el Centro se concreta en el desafío de “crear lugares de sanación”.

Colegio de Vigo

Hay una atención a la diversidad social, étnica, cultural, religiosa que vivimos para hacer una educación personalizada y plural. Hacemos un esfuerzo en trabajar con la juventud –opción de nuestra historia educativa- para ayudarle a descubrir su “para qué” en la vida.
Las múltiples actividades que tiene el Centro tienen como eje el que son planificadas a partir del Departamento de Pastoral. El Equipo de Orientación del Centro posee un plan de acogida para el alumnado emigrante y apoyo a los alumnos con necesidades especiales.

Fachada de la guardería de Lavadores

Otro campo comprometido de misión comenzó el 1 de septiembre de 1981.

Una nueva Comunidad de religiosas se sitúa en un Barrio en el que hoy se mezclan estilos de vida: rural, urbana y obrera. Es un Barrio muy extenso y de gran entidad; alberga a muchos jóvenes por la edificación creciente que se da en esa zona.

La misión principal está centrada en la Guardería Parroquial y en una estrecha colaboración en Catequesis y en otras actividades, desde la Pastoral de la Parroquia.
Se trabaja igualmente en el Proyecto Hombre y en clases a emigrantes.

SOMOS DOS COMUNIDADES con un proyecto de misión claro, convencido y apasionante, aunque lo vivamos en realidades distintas.

Queremos, como Juana de Lestonnac, seguir “tendiendo la mano” a toda persona que nos necesite y siempre con el ánimo y el compromiso de “no apagar la llama” que el seguimiento de Jesús ha encendido en cada una de nosotras.

QUE ESTA CELEBRACIÓN DE LOS 400 AÑOS RENUEVE Y DÉ VIGOR A NUESTROS PROYECTOS DE MISIÓN EN LOS QUE CREEMOS Y A TRAVÉS DE LOS QUE QUEREMOS SER SIGNO EN EL MUNDO DE HOY.

Cuando queráis conocer esta joven, industrial y hermosa ciudad, os esperamos con los mismos brazos fuertes y sensibles que abrazan y saludan a la ría de Vigo.…

           


 
 

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