Hoja informativa nº29

Madrid,
21 de noviembre, 2007

 

En el marco del cuarto centenario, al Equipo de Evangelización de la zona de Cataluña, nos pareció importante ofrecer a jóvenes cercanos de la Compañía la posibilidad de conocer con mayor profundidad la figura de Juana de Lestonnac a partir de diversas actividades: una vigilia de oración el 2 de febrero; conocer y colaborar en Proyectos de nuestras comunidades en el mes de mayo y peregrinar con Juana de Lestonnac por los lugares donde ella vivió: Bordeaux-Landirás-La Mothe.
Realizamos esta ruta los días del 1 al 4 de noviembre y participaron un grupo de 7 jóvenes de las que a continuación recogemos algunos testimonios.

“El viaje a Burdeos ha sido, además, un viaje interior. Después de conocer la vida de Santa Juana, volver a andar por los lugares que ella anduvo, en los que vivió su camino de seguimiento a Cristo, todo adquiere un eco diferente. Si Burdeos es una ciudad preciosa, desde esta perspectiva se ve iluminada por una luz diferente.

De las experiencias vividas destaco como especiales para mí la visita a la calle del Hâ, que me impresionó por el significado que tiene de comienzo, de primera piedra en lo que ha ido siendo y es la Compañía de María.

También la oración ante la tumba, por la relación cercana que se experimenta en esos momentos con Santa Juana, su escucha atenta. Y el camino y estancia en la Mothe, donde las aguas te ayudan a mirar tu vida con ojos más claros, renovados.

Quisiera destacar como buena experiencia la convivencia entre nosotras, quizá con momentos de más densidad, como los viajes en furgoneta, la comida en la casa de Landirás y los paseos nocturnos junto al Garona.
Realmente estoy muy agradecida, contenta y enriquecida por la experiencia”.

Ana

“Lo que ha supuesto para mí esta experiencia no puedo describirlo en una especie de texto, de cuento, o de poema,… puedo describirlo a través de pequeñas grandes palabras que significan todo lo vivido en mí …
Llegar. Conocer. Hablar. Compartir. Sentir. Aprender. Convivir. Relacionar. Creer. Pensar. Recordar. Reflexionar. Escuchar. Atender. Sonreír. Mirar. Observar. Tocar. Vivir. Recapacitar. Imaginar. Organizar.  Perdonar. Ayudar. Seguir. Caminar. Escribir. Coleccionar. Culturizar. Buscar. Encontrar.  Soñar. Decidir. Soledad. Orar. Comprender. Saber. Reflejar. Cantar.  Objetividad. Desear. Cumplir. Despedir.      Partir …”
María

“El viaje a Burdeos ha sido una de las experiencias más positivas de mi vida.  No sólo he conocido un lugar precioso, sino también personas maravillosas, que me han hecho crecer, en un viaje destinado a conocer tanto a Sta. Juana de Lestonnac, como Burdeos, su lengua, su cultura, su historia... La convivencia ha sido inesperadamente sencilla y agradable,  lo cual no siempre es fácil, y tuve la oportunidad en aquellos cuatro días, de aprender muchas cosas de mis compañeras de camino.  Por todo esto, espero poder volver a repetir la experiencia y revivir unos días que recordaré como unos de los mejores de mi vida.  De todo corazón, muchas gracias!!!”
                                                                                              Irene

“El deseo de Juana de mantener la llama me ha ayudado especialmente en esta ruta. Burdeos ha sido un recorrido por la vida de Juana de Lestonnac que ha iluminado el interior de cada una de nosotras. Cada vez que profundizo más en la vida de Juana, la llama se enciende más y más y como nos dice ella debe estar encendida siempre. Recorrer las calles de Burdeos, contemplar los lugares donde ella vivió: Landirás, El Priorato del Espíritu Santo, la calle del Hâ, la Mothe,... esta peregrinación ilumina nuestro corazón y hemos recibido de ella ilusión, alegría y una gran fuerza interior. Su caminar por la vida no fue fácil pero ella fue fiel a la llamada recibida. Su testimonio nos anima a hacer lo mismo en nuestra VIDA, GRACIAS”.
                                                                       Mercè

Siempre es un regalo acompañar un grupo de jóvenes en sus búsquedas y en su camino de vida.  Haber podido hacerlo tras las huellas de Juana de Lestonnac en su tierra natal es un doble regalo que con estos testimonios queremos compartir con todas vosotras.

                                                               Carmen Massó, Ana Monjas e Inma Naranjo

“Quien pretende llegar a un sitio determinado, emprenda un solo camino
y déjese de tantear muchos a un tiempo;
lo último no es caminar sino vagar.”

 
 

El día 31 de octubre, nos juntábamos en Piedrafita con un grupo de 8 jóvenes, de Valladolid, Madrid y San Fernando, para recorrer parte del Camino de Santiago. Aunque la peregrinación ya había comenzado antes, allá por el mes de Septiembre.
Hacíamos realidad un deseo, muchas veces expresado por ellos, que nos hizo “liarnos la manta a la cabeza” y comenzar a soñar. Quisimos posibilitarles un proceso, donde el acento lo llevara la experiencia personal de cada uno; o al menos eso intentamos. Además de plantearles cierto compromiso sostenido durante todo el curso (sabéis que hay dos etapas).

Éramos conscientes de que ofertarles una dinámica de Ejercicios personalizados era todo un reto para nosotras, pero nos podía más el ánimo que el reparo, el querer responder que el desgaste que nos supondría, la confianza que el querer tener todo previsto.

Y así comenzamos la peregrinación, con una parte recorrida y muchísimo por recorrer. Hicimos las etapas de  O´Cebreiro- Triacastela, Triacastela-Sarria, Sarria-Portomarín. Sufrimos el cansancio, las ampollas, la falta de comodidades, las habitaciones  súper compartidas...


Pero disfrutamos de la sencillez y cercanía del grupo, de su resistencia, de su sensibilidad, de los encuentros inesperados con otros peregrinos que nos hicieron un poco participes de sus vidas, del paisaje, del silencio, del caminar con una meta que nos hacía evocar el por qué y el para qué de nuestras vidas, igual que las flechas amarillas de cada encrucijada.

En fin, que el primer encuentro “físico” acabó el domingo día 4, cuando nos volvíamos todos a casa, con la pena de no poder continuar hasta Santiago.

Y.... de los objetivos planteados, ¿Quién osaría valorarlos con nuestros criterios de eficacia? Sólo Dios sabe... Nosotras sólo podemos deciros que merece la pena, las agujetas y alguna que otra ampolla, el aparcar por unos día nuestras urgentes tareas y hacernos peregrinas con estos jóvenes, tratando de tantear por donde sigue pasando hoy el Peregrino.

 

María Ruiz-Clavijo Ponce de León

 

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