Hoja informativa nº30 Madrid, 21 de diciembre, 2007

 

ENCUENTRO VIDA RELIGIOSA JOVEN
                                   Granada, 6-9 diciembre 2007

El jueves 6 de diciembre, empezábamos el tercer encuentro nacional de Vida Religiosa joven en Granada con la invitación a tener la bondad y sencillez de corazón de un payaso que escucha la Palabra de Dios y, a pesar de sus resistencias, hace proceso aprendiendo a vivir poniéndose los zapatos del otro… unas veces con más agrado y otras con gran disgusto, pero en cualquier caso, saliendo de sí, entregándose a los demás.
¿Y tú? ¿Has recibido también una llamada de Dios? ¿Qué zapatos son los que estás invitada a calzarte? Esto es lo que parecían gritar aquellos dos payasos que, en medio de bromas, nos hacían situarnos en el encuentro.
Hemos sido cerca de 200 jóvenes religiosos de diversas procedencias y congregaciones, los que recogíamos el testigo de las palabras de Alejandro Fernández Barrajón, el presidente de CONFER Nacional, y de Pedro Belderrain, encargado de iluminarnos con una charla. Alejandro nos animaba a "seguir apostado por Jesucristo y por la Humanidad con la misma audacia que nuestros fundadores". Nos exhortó a no desaprovechar la oportunidad para "apostar por lo auténtico, para ofrecer una creatividad dinámica y provocadora".

La vida religiosa, "sabe ponerse todos los días en oración y salir a las fronteras de la vida para ser presencia y compañía humana y cristiana, presencia samaritana en nombre de Jesús", añadió.
Y Pedro nos recordaba nuestra misión, siempre la misma y siempre nueva: como Jesús, como toda la Iglesia, hacer presente el Reino de Dios aquí y ahora. Nos impulsaba a dejarnos ganar por esto que es “una experiencia más que una causa” y a ser memoria, “una especie de evangelio desplegado a lo largo de los siglos”. Nos invitaba a hacer de la profecía nuestra manera de estar en el mundo, como Moisés en la frontera entre Dios y el pueblo, intercediendo al uno por el otro. Una profecía alimentada por el Espíritu en la oración, la vida fraterna y la entrega, a través del diálogo, la gratuidad, la sobreabundancia. En los contextos actuales, seamos testigos de esperanza y de este profundo sentido de la vida.

Y con todo este “aperitivo” para calentar el estómago empezábamos el grueso del encuentro que eran los talleres. Numerosos: 15, y de gran diversidad: Música, Danza, Inmigración, Diálogo interreligioso, Medios de Comunicación Social, Exclusión, Educación, Bioética, Pastoral, Biblia…
Los talleres nos ocuparon la mayor parte del tiempo de los dos días centrales y hay que agradecer a la organización lo bien cuidados que estuvieron, por la calidad de los talleristas invitados, por los medios puestos a nuestra disposición y por el tiempo dedicado a ellos. Por si a alguien le surge la duda, sólo se participaba en un taller. No eran rotativos de manera que se participara cada sesión en uno diferente. Esto permitió, al final, obtener unas conclusiones que fueron el meollo de la Eucaristía del sábado noche, casi finalizando las jornadas. Allí se plasmó el fruto de estos dos días, de la interacción y el encuentro entre nosotros, del compartir… de la alegría y esperanza de la que queremos ser testigos activos.
Otro de los puntos fuertes del Encuentro fue la mañana del sábado dedicada a visitar proyectos llevados principalmente por religiosos en Granada y, todos ellos, dedicados a humanizar más este mundo, a llevar a cabo la misión que nos proponía Pedro Belderrain el día anterior de hacer presente el Reino como algo posible ya, en este mundo tan roto. Y es de agradecer a su vez la participación en la Vigilia de la Inmaculada en la parroquia de San Francisco de Granada, que nos acogió realmente con los brazos abiertos y compartiendo con nosotros lo que son.
Al final, llega el momento de las despedidas, las fotos finales, la reunión por CONFER regionales, y la eucaristía de envío, con el deseo renovado de vivir nuestra misión como Vida Religiosa hoy DESCALZ@S ANTE DIOS Y DESCALZ@S CON EL PUEBLO.

 

Quiero terminar estas palabras que han pretendido acercaros lo que vivimos aquellos días con la bendición de la última eucaristía que recoge el espíritu de fondo del encuentro: “Oh Dios, fuente de toda luz y origen de todo bien, que enviaste a tu Hijo único, Palabra de vida, para revelar a las mujeres y a los hombres el misterio escondido de tu amor. Bendice a estas hermanas y hermanos y concédeles que al descalzarse delante de Dios y de los hombres habiendo escuchado al mundo y habiendo escuchado tu Palabra de vida, se sientan penetrados y transformados por estas realidades y de esta forma sepan anunciar la Buena Noticia con toda fidelidad a sus hermanos y hermanas, con sus palabras y con sus obras. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén”.

 

 
 

Índice @Encuentro.es"