Tras dieciséis meses de vida, desde el Equipo
de Titularidad hacemos una parada para relatarnos
(y relataros) algo de lo que ha sido este tiempo
en un aspecto de la Provincia que a todas interesa.
Recordamos algunas cuestiones para enmarcar cómo
surge este equipo y, en seguida, iniciamos un breve
recorrido por lo que ha sido este período.
En
la década de los 90 hay
algunas zonas de España en que la presencia
significativa de las monjas se va visualizando con
más dificultades en cada colegio y nos decidimos
a crear unos Equipos de Titularidad que permiten
llevar los centros con una reflexión común
y la incorporación, cada vez más clara,
de los laicos en las tareas de última responsabilidad.
Esta incorporación supone, también
para ellos, un salto cualitativo pues lo que hasta
ese momento habían realizado en su colegio,
en colaboración con las religiosas, algunos
pasarán a realizarlo en todo el ámbito
provincial, donde asumen incluso tareas de formación
de sus propios compañeros a través
de la Estructura Intercentros.
En poco tiempo esta organización es común
a las cinco provincias aunque las prácticas
concretas difieran de unos lugares a otros. La coordinación
conjunta la realiza la Comisión de Colegios
de España y lo que se va consiguiendo con
ella es la unificación de algunos criterios
y orientaciones de carácter global.
Al
pasar a una Provincia única para toda España
(año 2004), mantenemos
esta misma estructura aunque tenemos claro que no se
trata de hacer un paralelismo con la organización
de las monjas. Con todo, la Provincia resulta muy grande
y dispersa geográficamente por lo que iniciamos
la andadura distribuyéndonos en tres zonas y,
por tanto, tres Estructuras Intercentros coordinadas
desde la propia Comisión de Colegios. Inmediatamente
aparecen una serie de dificultades: distancia de unos lugares a otros, sensación
de los colegios de que ahora se da menos comunicación entre nosotros
y se trabaja menos de conjunto, encuentros que requieren dormir fuera de
casa alguna noche, número de centros a los que atender cada persona,
exceso de participantes en las reuniones que se organizan bien desde las
distintas estructuras bien desde la Provincia, etc.
Como Comisión, decidimos observar el desarrollo de la nueva organización
para poder opinar más adelante con un mayor conocimiento. Así,
en agosto de 2006, antes de la reunión de planificación
de la Provincia, planteamos a Begoña Zubizarreta la situación
y le proponemos la posible solución que se nos ocurre: transformación
de la Comisión de Colegios en un Equipo de Titularidad único
para toda la Provincia.
Desde esta propuesta creemos que la incidencia en los centros podría
ser mayor y las orientaciones más comunes aunque, evidentemente,
requiere un tipo de personas en el Equipo que puedan desplazarse con frecuencia
y unas personas concretas en cada centro que asuman las tareas directas de
titularidad.
Al inicio del curso 2007-2008, un único Equipo de Titularidad comienza
a desarrollar su tarea de acompañar, orientar e incidir en la vida
diaria de todos los colegios de la Provincia. Está constituido por
cinco personas, con dedicación a tiempo completo, de las que tres
son monjas y dos son laicos. Se mantiene, sin embargo, la Comisión
de Colegios que tiene como finalidad ayudar al Equipo Provincial en su tarea
de gobierno en relación con los colegios de la Provincia.
El Equipo de Titularidad en su desplazamiento por los diversos lugares geográficos
para presentarse y empezar su labor de contacto manifiesta, ante todo, cercanía
y deseo de ayudar.
Como respuesta a una de las demandas más repetidamente formuladas,
inicia la puesta en marcha con un objetivo fundamental que
hace referencia a la formación y que le
llevó a priorizar ésta en referencia a los equipos de directivos
por considerar que eran ellos los que, a su vez, tenían que resultar
multiplicadores de la acción en los colegios. Así, a lo largo
del curso se tuvieron tres encuentros con todos los titulares. De ellos,
podemos destacar la implicación de todas las personas que participaron,
su capacidad de reflexión conjunta en los temas propuestos, su apertura
a la hora de compartir lo que desde cada lugar se estaba viviendo, etc. La
impresión general es que se preparan bien para los encuentros y siempre
se quedan con ganas de volver a reunirse. Al mismo tiempo, se diseñó también
un nuevo curso de formación
en el Proyecto Educativo de la Compañía dirigido
a personas que ya llevan tiempo entre nosotros y que sintonizanclaramente
con nuestro Ideario pero necesitan ir actualizándolo y profundizando
en diversos aspectos del mismo.
En paralelo a todos estos encuentros globales, se tuvieron a lo largo del curso otras intervenciones,
distribuidas por ámbitos, que también han tenido repercusión
en la vida de los colegios y entre las que podemos destacar:
- Reunión de administradores de los centros para informar y orientar
en algunos aspectos concretos de su gestión
- Visitas a los diversos lugares para contactar, fundamentalmente, con
los Equipos Directivos y captar más de cerca la vida concreta
de cada colegio.
- Reuniones para iniciar el proceso de formación
en el Proyecto Educativo de la Compañía de María
con profesorado de reciente incorporación.
- Encuentro
de coordinadores de Pastoral por zonas para ir conociendo y orientando
este aspecto de la vida de los centros y dar los primeros pasos en el
diseño
de un Proyecto Pastoral propio.
- Jornada de trabajo con los orientadores
de cada colegio para ir buscando líneas de actuación conjunta
en los diversos departamentos de orientación.
- Intervenciones en
algunos colegios para dar respuesta a demandas concretas surgidas de
los mismos.
- Participación de algunos o de todos los
miembros del Equipo en cursos, conferencias, reuniones, etc. organizadas
desde la FERE, la FECC u otros organismos.
- Seguimiento de colegios en
los que nuestra intervención se
realiza con otras entidades (Bachillerato Sta. María de Logroño,
Fundación Mare de Déu del Claustre de Solsona, Planificación
de la Cuesta de Aldapeta de S. Sebastián, etc).
- Acompañamiento de iniciativas surgidas en las
zonas con implicación por nuestra parte en las reflexiones,
organizaciones de eventos, etc. (titulares de Cataluña, escuela
de verano de Galicia, etc.
Y a todas esas acciones realizadas con otras personas, tendríamos
que añadir otros trabajos de documentación que
han facilitado a los colegios materiales sobre los que trabajar en su tarea
de renovación constante y de adaptación a la normativa vigente
(adecuación del PEC, marco para la elaboración del RRI, recordatorio
de aspectos legales que afectan a los centros, etc.)
Finalmente, cabría destacar otros dos asuntos que han supuesto muchas
horas de dedicación por parte del ET y que no están del todo
acabados pero que nos parecen importantes por lo que pueden suponer para
los colegios en un futuro próximo:
- La creación de una red de centros y aportación de
herramientas que faciliten la comunicación interna entre los diversos
lugares, posibiliten la gestión del conocimiento y, al mismo tiempo,
nos resuelvan temas de carácter administrativo, académico
y laboral de manera asequible para todos.
- El diseño de un plan de formación para todos los estamentos
del centro, bastante amplio y ambicioso. El hecho de haberlo pensado
de manera conjunta nos ha permitido ir trazando un recorrido formativo
global que afecta a todos los colegios y a sus diversos estamentos.
La planificación para el curso 2008-2009 se
ha realizado ya a partir del diagnóstico elaborado, centro por centro,
en el primer curso de la constitución del Equipo.
Evidentemente, todo esto no se hubiera podido llevar a cabo sin contar con
laicos muy comprometidos y capaces de asumir responsabilidades concretas
en los diversos claustros y en el propio ET.
La formación de las personas a las que se piden estas responsabilidades
hay que atenderla especialmente pero, a la vez, eso no puede suponer
que una persona que asume la dirección de un centro, permanecerá en
ese puesto toda su vida laboral. Uno de los aspectos que nos parecen actualmente
más preocupantes es el de los posibles relevos para estas personas que
ya llevan tiempo asumiendo responsabilidades y solicitan dejarlo o conviene
que lo hagan. Resulta complicado encontrar soluciones para las situaciones
que se derivan de su retorno al claustro. Se produce para ellas una variación
económica porque dejan de percibir el plus de dirección y, si
han tenido que afrontar algún conflicto con sus compañeros, es
difícil su integración con normalidad.
Desde ellos mismos, el miedo a que esa situación se alargue indefinidamente
podría limitar la participación de algunas personas dispuestas
a colaborar temporalmente. A la vez, personas ya formadas, deberían
estar en activo durante un tiempo suficientemente largo para que la formación
que han recibido pueda dar sus frutos y aporten con credibilidad todos
los valores del Proyecto Compañía de María que han asimilado.
La presencia de mayor número de laicos en los centros no debería,
sin embargo, suponer una disminución de la inquietud por mantenerlos como
colegios con una identidad clara y una definición explícita desde
el punto de vista de anuncio del Evangelio.
Entendemos que en el campo de la Pastoral se trabaja
mucho y con interés en los distintos lugares. Es un aspecto que, en
general, se prioriza en nuestros centros en los que la persona responsable
suele formar parte del propio Equipo Directivo. En los casos en que esto
no es posible se buscan canales de comunicación fluida porque lo que
está claro para todos es que nuestros colegios o son una oferta significativa
desde esta identidad o tienen poco que decir en nuestra sociedad donde la
religiosidad no tiene más cabida que en el ámbito de lo privado.
Nos
interrogamos, a veces, sobre cómo visualizar la
escasa presencia de las monjas en los claustros para que sea una presencia
de la Institución Compañía de María más
que la de personas concretas e individualizadas. Debido a la desproporción
en los números, esta presencia institucional hemos de conseguir
que venga por otras vías (coordinación entre los centros,
participación en actos concretos organizados desde la Compañía,
etc.) aunque sin olvidar que la presencia de las comunidades al lado
de nuestras obras siempre tiene un significado que los laicos valoran
y agradecen.
Desde el ET y en su primer año de existencia aparecen subrayados
un conjunto de aspectos que se han ido captando en los diversos lugares a
lo largo de este tiempo y que nos hacen tener una visión
positiva de la realidad de nuestros colegios. Son situaciones
o elementos que destacan por su valor objetivo y que se aprecian fácilmente
desde el exterior:
- Se captan unos centros vivos, cuidados, con prestigio en cada lugar
y que, en general, tienen demanda de alumnado más que suficiente
para prever que su futuro a medio plazo está asegurado.
- Todos son centros concertados por lo que su financiación está asegurada
o, al menos, tiene ayudas importantes para sanearse, a poco que nos empeñemos
en mejorar la gestión. Quedan sin concertar los bachilleratos
(a excepción de Barcelona y S. Fernando) y la Educación
Infantil de Almería que ya está en camino de hacer la solicitud.
- En todos, también, se puede apreciar un equipo humano valioso,
que, en general, se implica en el proyecto global de manera directa y
facilita la buena convivencia en el centro. Equipos humanos que acogen
con gusto las propuestas de la dirección y de los equipos de pastoral
y se esfuerzan por dar respuestas adecuadas al entorno en que se mueven.
Equipos que desean seguir formándose profesionalmente y en el
Proyecto Educativo de la Compañía de María
- Igualmente tenemos centros motivados para la educación de la
fe y que trabajan en ella desde los equipos de pastoral pero tratando
de implicar al conjunto de la comunidad educativa bien sea en catequesis
sacramental, bien en celebraciones, campañas solidarias, grupos
Lestonnac o acciones de carácter voluntario.
- Centros que tratan de renovarse constantemente en su acción
educativa ideando planes de mejora para la tarea pedagógica aunque
no los impongan las leyes. Planes que hoy van por la línea del
plurilingüismo,
la mediación entre iguales, los grupos de gestión entre
los alumnos, la evaluación del centro, las competencias básicas
o la adecuación metodológica.
- Y, sobre todo, hemos encontrado
centros inquietos por atender de la mejor manera posible a cada alumno/a.
Atención que intenta personalizarse
a través de buenos planes de acción tutorial y de atención
a la diversidad cada día más amplia en nuestros
colegios. Con aulas de acogida para extranjeros y de integración para
alumnado con mayor dificultad. Con aulas de apoyo y orientación
escolar cuidadas y atentas a la continuidad y progreso de cada uno.
Esto no es óbice para que también, en el paso del ET
por los centros, hayan quedado algunas inquietudes y preocupaciones que
deseamos vayan marcando sus intervenciones en los diversos lugares con
el ánimo de ayudarnos unos a otros a encontrar el camino mejor
para dar respuestas educativas allí donde la Compañía
está presente. En concreto nos preocupa:
- La escasez de alumnado en algunos centros a los que, por otra parte,
encontramos un sentido grande por la labor que hacen y el lugar en que
se ubican.
- El bajo índice de innovación y renovación
pedagógica que se aprecia en algunos claustros donde todo se sigue
haciendo “como se ha hecho siempre” a pesar de los fuertes
cambios experimentados por nuestra sociedad.
- El deseo de mayor formación
expresado de una u otra forma por los diversos grupos y que deberá irse
concretando en planes bien pensados y que abarquen tanto aspectos profesionales
como de contenido humanístico y de crecimiento en la fe.
- La atención
a nuestras relaciones con los padres de familia (constituidos en Asociación
o no) que con frecuencia presenta conflictos por tener visiones educativas
diversas cuando no divergentes.
- La desproporción que aparece en
algunas zonas entre lo que el colegio ofrece en cuanto a servicios, actividades
extra y paraescolares, etc. y lo que recibe como compensación
por parte de las familias o de la Administración educativa.
- Las
soluciones que, en algunos casos, vamos aplicando a la problemática
del centro fundamentadas en el esfuerzo directo del personal pero que,
a la larga, no nos resuelven los problemas y son favores que algún
día pasan factura.
- La dificultad para encontrar salida creativa
a las nuevas situaciones que nos presenta la realidad social actual con
pluralidad de culturas y religiones en un mismo colegio.
Nuestro deseo,
en definitiva, es que el ET pueda orientar hacia unas líneas comunes de acción que, profundizando
en la filosofía que impregna el Proyecto de la Compañía,
vayan ayudando a establecer constantemente, una correlación coherente
entre
estos grandes principios y la vida concreta de cada lugar. En ello estamos
y seguimos contando con el interés y aportaciones de toda la Provincia
para lograr unos objetivos que, de verdad creemos, son objetivos que nos
permiten mirar al futuro con esperanza.
|