El 13 de diciembre compartimos
el día
con un grupo de la Comunidad de Haro. Algunas habían estado
destinadas en Santander.
A las 10.30 llegaron, después de un viaje en lucha con los elementos.
Ya se sabe que este invierno ha sido durillo.
La presentación del encuentro fue con “luz y sonido”.
Un powerpoint preparado por Isabel Cocho para situar
el motivo de nuestra reunión.
Una breve oración y unas pautas para compartir en grupos.
Primera: cómo es nuestra actitud ante el
Capítulo General.
Con unas buenas gafas bifocales observaríamos: ayudas y expectativas.
Surgió un interesante mosaico de sentimientos, deseos, temores… confianza
en el Espíritu, para hacer resonar -en nuestra vida diaria y a
pesar de nuestras “circunstancias”- las decisiones surgidas
del Capítulo y la necesidad de descentrarnos de nuestro “mundillo” para centrarnos
en Jesús.
Segunda: aclaraciones sobre el DIALOGO dentro de nuestras
comunidades.
Hubo una gran coincidencia en las aportaciones. Se habló de humildad,
sosiego, escucha paciente, búsqueda de conocimiento de las diversas
culturas que nos rodean, acogida a lo distinto, no protagonismo, reconocer
que a veces nos faltan datos, por lo tanto carecemos de respuestas.
La puesta en común, rica, rica, rica.
Misa y mesa muy celebradas.
Por la tarde pusimos en común los puntos de apoyo y
las propuestas de futuro que tanto revolotean por nuestras cabezas.
Fue un compartir muy creativo, ameno y que no se olvida.
Con los cantos del MAGNIFICAT y de MUJER de FE PROFUNDA… pasamos
a merendar y los “adioses”.
Fue una jornada de gozosa hermandad.
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Y hemos repetido la experiencia de lo inter-comunitario con otra
comunidad. Esta
vez hemos viajado nosotras.
Tras múltiples aplazamientos con motivo del crudo invierno, el
14 de marzo nos hemos encontrado en la casa de Orduña entre saludos,
bebidas calientes, y abrazos llenos de alegría.
Garbiñe nos acogió con palabras llenas de cordialidad que nos disponen
a pedir y pedir en una oración llena de jugo para lo cotidiano. Pedimos la
gracia de sembrar serenidad para acoger…ternura y compasión
con las debilidades propias y ajenas…sabiduría para distinguir
lo efímero de lo necesario…
Nos fuimos presentando personalmente dejando para después la comunicación
de nuestras tareas.
Intercambiamos los Proyectos Comunitarios. Santander presentó un “powerpoint” y
las de Orduña nos entregaron con pasión comunitaria y apostólica
su Proyecto.
La Eucaristía, presidida por un josefino que dejó los festejos
de su colegio para atendernos, ambientada con cantos significativos y voces
muy lucidas.
La mesa, de un primor ornamental y unos platos exquisitos, compartida en
un ambiente de entrañable alegría.
A continuación, “visita guiada” por la casa y
huerta, aunque con recorrido abreviado.
Luego, en grupos, conversación y comunicación de las tareas personales
de todas y la proyección externa de la casa. Era tocar la vida con
las manos y saborear los dones diversos que tanto enriquecen la convivencia.
Recogimos el día con un profundo agradecimiento y como
en el encuentro anterior, desde una Casa de Nuestra Señora,
resonó el Magnificat y la referencia a Juana
de Lestonnac, mujer de fe profunda.
Pasamos al comedor, ya sin mucho tiempo porque caía la tarde.
Abrazos de despedida. La comunidad de Orduña en casa y nosotras
a la carretera. |
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