Hoja informativa nº45 Madrid, 21 de mayo 2009

Votos   temporales
de  Mari Paz Sevilla

En Valladolid, el 16 de mayo de 2009, y cuando finaliza la celebración del día de Santa Juana de Lestonnac en todos los lugares dónde está presente la Compañía de María en el mundo,

Resuena en la Iglesia una voz serena, templada, firme “Yo, Mª Paz Sevilla Pérez hago voto de pobreza, castidad y obediencia por tres años, en la Orden de la Compañía de María Nuestra Señora.” Años de búsqueda, de vivencias y “caminata”, han fraguado en este momento, un sí definitivo, en un deseo de que Jesús sea el centro de la vida de Mª Paz.

El eco, ampliado por la bóveda de la iglesia, sobrepasa los límites de estos muros seculares, testigos silenciosos de tantos votos repetidos y va más allá, mucho más lejos y más hondo. Es la Iglesia universal, y en ella, la Compañía de María que, en una cadena de mujeres seguidoras de Jesús, recibe hoy este don, esta nueva entrega.

La celebración toda ha estado muy cuidada, preparada con detalle y sencillez, por la comunidad de Pajarillos, dónde Mª Paz está viviendo desde que regresó de Brasil.

En el altar no faltan los símbolos. Un centro con lámparas encendidas entre flores, “no dejes apagar la llama” en este día de acción de gracias. Las lecturas elegidas por M Paz y comentadas por Juan Antonio Guerrero s.j. enlazan la celebración “La seduciré, la llevaré al desierto, y le hablaré al corazón” expresan intimidad, seducción y encuentro personal. También soledad y descanso “seré su esposo para siempre”

Las comunidades presentes, Begoña Zubizarreta, y Mariña Ríos, como una sola voz de familia, respondemos con un canto. “Ponme como sello sobre tu corazón, ponme como sello sobre tu frente, el amor es fuerte como la muerte”...

Oración y deseos para Mª Paz y testimonio hecho canción y experiencia de todas las que le acompañamos, con años de experiencia y con renacidos deseos de amor entrañable.

El evangelio no puede ser más oportuno “Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor.” El celebrante lo sintetiza en estos núcleos: El amor del Padre es la garantía, estamos en buenas manos. Lo nuestro es permanecer, con podas, inviernos y primaveras, pero permanecer. Para dar fruto sabroso, variado, abundante, en la misión por el Reino, confiada a cada una en la compañía de María.

La entrega de la cruz por Begoña, como señal de incorporación a la familia Compañía de María, va seguida por un abrazo fraterno y entrañable por todas y cada una de las religiosas que estamos en la celebración, representando a todas.  La cruz real en nuestra historia personal y en nuestro mundo es más llevadera cuando estamos en “Compañía”.

Con el himno “Mujer de fe profunda” y la salve del Cister ponemos fin a la celebración en la Iglesia. En el patio de las Gracias compartimos un ágape. Sus padres gozosos, al ver a su sexta hija y captar nuestra acogida. Su tía Bernardina, hoy rejuvenecida. Compartimos el ágape sus padres, sus hermanos, sobrinos, las monjas y amigos de aquí y de allá.

La alegría nos invade, hoy es fiesta en nuestras familias, la de Mª Paz y la de la Compañía de María.

 
 

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