Hoja informativa nº47 Madrid, 21 de septiembre, 2009

 

   “Hemos dejado atrás el calorcillo del verano…”

y ahora, a través de esta hoja informativa, queremos compartir con vosotras algunas experiencias vividas por nuestros jóvenes, laicos y religiosas en distintas actividades. Han sido variadas, organizadas unas desde lo local, otras entre varios centros educativos (campamentos, colonias, convivencias…). Algunas han sido impulsadas desde la Provincia. En éstas últimas han participado unos 110 jóvenes que han salido de su dinámica habitual para  encontrarse con ellos mismos, con otros compañeros, con personas y situaciones de marginación, desigualdad, injusticia y con Dios a través de todo esto.

Estas son sus vivencias y testimonios de alguna de las actividades organizadas:

Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)

Este verano, nuestra comunidad de la Bazán, ofreció la posibilidad de un campo de trabajo en Sanlúcar de Barrameda a los jóvenes de esa zona que por distintos motivos no podían ir a Logroño. Se han juntado en nuestra casa unos 25 jóvenes de San Fernando, Olvera y Puente Genil, que han convivido, reflexionado y colaborado con una residencia de ancianos del pueblo. La experiencia ha sido enriquecedora para todos: jóvenes, laicos acompañantes y para las religiosas.

 

Logroño

Este año hemos estrenado un nuevo CT en Logroño del 19 al 29 de Julio. Se ha ofrecido para dar continuidad al proyecto de apoyo escolar “LLAMA” que se realiza a lo largo del curso en nuestro colegio. Coordinado por Cristina González y acompañado por Carmen Bravo, Herminia Fernández e Inma Naranjo, 18 jóvenes de distintas procedencias (Andalucía, Cataluña y País Vasco) participaron en él. A continuación os transcribimos parte de su experiencia. En la WEB la encontraréis más completa y con imágenes.

            “A nuestra llegada, un lugar desconocido nos saludaba, un nuevo hogar nos acogía, y por fin cobraba realidad todo aquello que en nuestra mente habíamos  dibujado.
            Y vinieron los niños, cada uno con un conjunto de nimios matices que los hacían especiales. Sonrisas que contrastaban con un interior golpeado por la falta de valores humanos, de una familia como centro de educación, o de unas condiciones mínimas aseguradas.
            Veníamos a intentar cubrir ciertas carencias académicas, así como otras de mayor importancia para su crecimiento personal. Mucho estaba en juego. Todo ello nos exigió dar lo mejor de sí y desarrollar nuestras virtudes y habilidades, así como tapar nuestras pobrezas. Debíamos canalizar la bondad de los chicos hacia la educación y mejora de sus relaciones con los otros.
            Cada día, teníamos la oportunidad de revisar todos lo que habíamos vivido, a través de las reflexiones en común. Aprendimos a mirar, juzgar y actuar. Esto nos posibilitó tener una experiencia mucho más enriquecedora; valorar todo lo que tenemos, entregarnos a la tarea de hacer felices a los demás, saber interpretar nuestra presencia en la sociedad encaminada a la lucha por la justicia y la igualdad, plantear nuestro futuro de una manera comprometida y responsable, no decaer ante las dificultades y creer que un mundo mejor es posible.
            Ahora bien, nada de esto habría sido posible si no hubiera un Dios misericordioso y justo, que se compadece del necesitado y que se hace presente en cada uno de ellos. El nos trajo aquí y él encendió la llama en nuestro corazón. Mantengámosla encendida.”

Granada

Otro mundo es posible......y se hace camino al andar. Y para eso, hay que salir de casa. Así fue como nos encontramos el pequeño grupo que nos juntamos en Granada para el campo de trabajo 2009.
            Todos....llegamos de fuera. Los jóvenes llegaron de Cataluña, del País Vasco, y de Cádiz. De pueblos más pequeños y ciudades mayores, de edades diferentes, de 16 a 23 años. Todo un reto. Las monjas, unas con más experiencia y otras más novatas, con recorridos y contextos diferentes. Una experiencia bien intercultural, con mezcla de acentos y costumbres diferentes.

            Pero fue el Señor quién nos convocó, y fue haciendo camino en nosotros. Fuimos entrando de su mano en la experiencia de los días y de las dos propuestas que teníamos: las hospitalarias y su trabajo con personas discapacitadas y el trabajo con los niños de la Escuelita en Cartuja. Hacernos con el lugar, el trabajo a realizar, nuestras posibilidades y límites.

            Cada día, la oración con su ritmo marcaba la peculiaridad de nuestra oferta: lo que vivíamos a lo largo de cada día tenía un punto de llegada y una meta: Jesús y el encuentro con él. Experiencia de servicio y donación. Las reflexiones nos llevaron a enmarcar la experiencia en un marco más abierto y universal: el sufrimiento y el dolor en el mundo, y el momento más vital de elección que tenían las jóvenes de 23 años, preparándose ya para la inserción laboral. Para los más jóvenes una experiencia sobre todo de confrontación con lo diferente.
            Una de las riquezas mayores de este campo ha sido el grupo que se formó. Los jóvenes permanecieron unidos como una piña desde el primer día hasta el último. Hubo solidaridad, apoyo e integración. Esto también nos pasó a las monjas, pues apenas nos conocíamos entre nosotras. Fue una experiencia de encuentro y Encuentro en todos los sentidos. Y el grupo mayor, el que todos formamos, también tuvo su proceso de conocimiento e interacción.
            Creo que ellos se quedaron llenos de preguntas, agradecidos por lo vivido, el nombre de Jesús entrelazándose en sus vidas de una forma diferente, y para algunos, por primera vez con sentido. A todos los que lo hicieron posible, gracias.

Paraguay

Participaron 4 chicas de distintas zonas de España con dos de nuestras monjas.

TEMBIAPO RENDA. Paraguay. 2009.

Tape guahe paraite Paraguaipe…
                
            Eran las palabras que nos daban la Bienvenida a esta nuestra casa, con rostros cargados de alegría por nuestra llegada a esta tierra.
La acogida se convertía en gestos, detalles, palabras, preocupación por nuestro largo viaje… en una mesa fraterna preparada con todo detalle por las hermanas de la comunidad. Nos invitaba el clima entrañable  a todas a que brotarán sentimientos, ilusiones, deseos, ganas de comenzar…

“Todo grupo humano halla su riqueza en la comunicación, la ayuda mutua y la solidaridad orientadas a un fin común: la plenitud de cada uno en el respeto a las diferencias.”  
                                                                                              Françoise Dolto.

Retomar la EXPERIENCIA vivida en estas tierras de Paraguay, es sentir que hemos tenido la oportunidad de vivir un Don y un PRIVILEGIO, es sentir con fuerza la Palabra viva: “Descálzate que estás pisando terreno sagrado”. ¡Cuánta vida dada! ¡Cuánta acogida desde lo sencillo, lo humilde, lo concreto!

Retomar la EXPERIENCIA nos invita al AGRADECIMIENTO silencioso, de ese Dios que sin palabras se ha dejado sentir en tanta realidad humana.

Retomar la EXPERIENCIA nos recuerda que “El corazón tiene razones que la razón ignora” (Blaise Pascal) o aquello “Sólo se ve bien con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos” que diría Saint Exupéry. Pero se nos ha confirmado en palabras de Jacques Duclos que “El idioma del corazón es universal: sólo se necesita sensibilidad para entenderlo y hablarlo”.

… Y en todo esta EXPERIENCIA VIVA han jugado un papel fundamental las hermanas de la comunidad que nos han compartido todo de estas tierras, su presencia allá desde hace 33 años, sus gentes, sus tareas, su querer descubrir a Dios en medio de esta realidad tan pobre pero a la

vez tan humana… Desde aquí nos vuelve a surgir un fuerte AGRADECIMIENTO… porque

hemos aprendido… que las pequeñas cosas de todos los días hacen la vida… ¡TAN ESPECTACULAR!.

Hemos aprendido…

que todas las personas con las que te encuentras se merecen que las recibas con una sonrisa.

que una sonrisa es una forma muy barata de mejorar la presencia.

que la sonrisa de un niño ante un vaso de leche cada mañana, te invita a agradecer cuánto posees en el día a día de tus prisas y bullicios.

que no es justo que mientras unos estamos en la abundancia malgastada… otros carecen de lo necesario.

que la Compañía de María tiene un reto apasionante de seguir creyendo en las personas.

que los jóvenes tenemos una responsabilidad ante este mundo tan injusto.

que esta EXPERIENCIA traspasará fronteras… y viene con nosotras en lo más profundo para compartir con otros en la realidad donde estamos todos los días…

que la vida merece la pena cuando la entregas a otros sin esperar nada a cambio, tan solo aportando tu granito de arena.

El viernes 17 de Julio de 2009 nos encontrábamos en Madrid, un grupo de educadores y alumnos (56 en total)  de 15 y 16 años de varios colegios de España (Almería, Cangas, Granada, Logroño, San Fernando, San Sebastián y Zaragoza) con el deseo de peregrinar a Santiago,  de vivir unos días de otra manera: con alegría, sencillez y generosidad para llegar gozosos a la tumba del Apóstol.

Iniciamos esta aventura llenos de expectativas e ilusión,  dispuestos a vivir sin prisas, gustando y admirando lo que el camino nos regala; sin disfraces, con los cinco sentidos, dejándonos tocar por Dios, la naturaleza, la gente y por la propia vida. En Sarria, Portomarín, Palas de Rei, Melide, Arzua… hemos contemplado la belleza de los diferentes paisajes, los cambios de luz en la mañana y en la noche, los matices de los colores, la majestuosidad del gótico y la sobriedad y recogimiento de las iglesias románicas. Nuestros oídos  han distinguido el canto de los pájaros en la mañana y la suave visita de la brisa, que hace el camino más agradable y llevadero. Hemos disfrutado escuchando  historias de compañeros, y no han faltado las risas y multitud de cantos que amenizaban la marcha; en otros momentos y tramos del camino hemos recibido al silencio, un silencio acompasado por el sonido rítmico de las pisadas, que posibilita la escucha interior, donde habita lo que nos preocupa, lo que ocupa nuestra imaginación, donde están instaladas nuestras ilusiones y nuestros miedos. Ningún sentido ha sido ajeno al Camino: el tacto nos ha hablado del peso de la carga a nuestras espaldas; del estado de nuestros pies; cuándo era preciso descansar y cuándo había que volver a caminar. El olfato y el gusto también se han hecho más conscientes y cercanos a lo sencillo: el olor de la mañana, de un campo en flor, de la ropa  limpia…

Hemos experimentado la dureza y exigencia del camino, la fatiga y el cansancio,  las ganas de tirar la toalla y junto a ello la importancia de ayudar y caminar con otros, el afán de superación y saber esperar, sentirnos vulnerables y mascar la impotencia, aprender a acoger la vida como viene sin enmascarar,  y sobretodo hemos vivido con gozo la sorpresa de descubrirnos implicados y necesitados unos de otros, que lo mejor que somos  se nos regala, lo recibimos, nos es dado. El Camino también nos ha invitado a reconocer a un Dios más grande que nuestras ideas e imaginaciones. El Dios que todo lo habita y que se hace presente en todos. Un Dios que nos desborda, que penetra la sensibilidad, hasta el punto de poder decir, como San Ignacio de Loyola, que el Dios del Camino «habita en las criaturas, en los elementos dando el ser, en las plantas vegetando, en los animales sensando, en los hombres dando entender,  y así  también en mí...» (EE 235).

Uno cree –cuando inicia el camino- que es el protagonista, quien guía sus pasos, que lo hace libremente… pero con los días, la andadura, la experiencia…uno descubre que el camino nos va haciendo por fuera y por dentro; que hay un talante, una dinámica, que cobra vida en nosotros y empezamos a entender lo cotidiano de otra manera: como peregrinos de mirada profunda, dinámicos, abiertos a dejarse hacer  y cambiar por otros, como peregrinos que han descubierto que hay un TU que nos guía y empuja a vivir desde los valores del evangelio.

   Escuchamos otras voces de los participantes del camino:

“..la amistad, la experiencia de vivir el día a día, lo cotidiano con amigos es incomparable.... ese sentimiento de agradecimiento por la vida, por el sol, por el cielo, por la creación... “

“Algo que me sorprendió es el valorar las cosas, disfrutar de un trago de agua, la ducha caliente, el descanso bajo un árbol, la comida...”

“Desprenderte  de todo lo que tienes en casa es posible, te sientes libre y compruebas que puedes prescindir de mogollón de cosas que en el día a día te parecen necesarias y esta experiencia es maravillosa”

“El leer las hojas o escuchar a otra gente, me ha ayudado mucho a esa maduración que yo venía buscando… necesitaba pararme, con Jesús cerca, y compartir todo”

“Con qué poco puedes vivir en el camino... ayudar y ser ayudado, la importancia de la amistad para la vida cotidiana… dar y recibir, ¡valoras todo! ¡con que poco haces mucho!”

“De mis compañeros he aprendido la capacidad de preocupación de unos por otros, la disponibilidad hacia los demás... creo que hemos sido comunidad en camino...”

“Me doy cuenta de que sí es un regalo el poder hacer el Camino, y que se nos da todo”

Brasil

Ya conocéis la bonita experiencia vivida por la carta que os hemos enviado hace unos días.

Gracias a las religiosas y laicos que habéis acompañado y posibilitado  a los jóvenes vivir las distintas experiencias. En la web encontraréis más información y sobre todo fotos.

 

 
 

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