“Hemos
dejado atrás el calorcillo del verano…” |
y ahora, a través de esta hoja informativa, queremos
compartir con vosotras algunas experiencias vividas por
nuestros jóvenes, laicos y religiosas en distintas
actividades. Han sido variadas, organizadas unas desde
lo local, otras entre varios centros educativos (campamentos,
colonias, convivencias…). Algunas han sido impulsadas
desde la Provincia. En éstas últimas han
participado unos 110 jóvenes que han salido de su
dinámica habitual para encontrarse con ellos
mismos, con otros compañeros, con personas y situaciones
de marginación, desigualdad, injusticia y con Dios
a través de todo esto.
Estas son sus vivencias y testimonios de alguna de las
actividades organizadas:
Sanlúcar de Barrameda (Cádiz)
Este verano, nuestra comunidad de la Bazán, ofreció la
posibilidad de un campo de trabajo en Sanlúcar de
Barrameda a los jóvenes de esa zona que por distintos
motivos no podían ir a Logroño. Se han juntado
en nuestra casa unos 25 jóvenes de San Fernando,
Olvera y Puente Genil, que han convivido, reflexionado
y colaborado con una residencia de ancianos del pueblo.
La experiencia ha sido enriquecedora para todos: jóvenes,
laicos acompañantes y para las religiosas. |
|
Logroño
Este año hemos estrenado un nuevo CT en
Logroño del 19 al 29 de Julio. Se ha ofrecido
para dar continuidad al proyecto de apoyo escolar “LLAMA” que
se realiza a lo largo del curso en nuestro colegio.
Coordinado por Cristina González y acompañado
por Carmen Bravo, Herminia Fernández e Inma
Naranjo, 18 jóvenes de distintas procedencias
(Andalucía, Cataluña y País
Vasco) participaron en él. A continuación
os transcribimos parte de su experiencia. En la
WEB la encontraréis más completa
y con imágenes.
|
|
|
“A
nuestra llegada, un lugar desconocido nos saludaba,
un nuevo hogar nos acogía, y por fin cobraba
realidad todo aquello que en nuestra mente habíamos dibujado.
Y
vinieron los niños, cada uno con un conjunto
de nimios matices que los hacían especiales.
Sonrisas que contrastaban con un interior golpeado
por la falta de valores humanos, de una familia como
centro de educación, o de unas condiciones
mínimas aseguradas.
Veníamos
a intentar cubrir ciertas carencias académicas,
así como otras de mayor importancia para su
crecimiento personal. Mucho estaba en juego. Todo
ello nos exigió dar lo mejor de sí y
desarrollar nuestras virtudes y habilidades, así como
tapar nuestras pobrezas. Debíamos canalizar
la bondad de los chicos hacia la educación
y mejora de sus relaciones con los otros.
Cada
día, teníamos la oportunidad de revisar
todos lo que habíamos vivido, a través
de las reflexiones en común. Aprendimos a
mirar, juzgar y actuar. Esto nos posibilitó tener
una experiencia mucho más enriquecedora; valorar
todo lo que tenemos, entregarnos a la tarea de hacer
felices a los demás, saber interpretar nuestra
presencia en la sociedad encaminada a la lucha por
la justicia y la igualdad, plantear nuestro futuro
de una manera comprometida y responsable, no decaer
ante las dificultades y creer que un mundo mejor
es posible.
Ahora
bien, nada de esto habría sido posible si
no hubiera un Dios misericordioso y justo, que se
compadece del necesitado y que se hace presente en
cada uno de ellos. El nos trajo aquí y él
encendió la llama en nuestro corazón. Mantengámosla
encendida.” |
Granada
Otro mundo es posible......y se
hace camino al andar. Y para eso, hay que salir
de casa. Así fue como nos encontramos
el pequeño grupo que nos juntamos en Granada
para el campo de trabajo 2009.
Todos....llegamos
de fuera. Los jóvenes llegaron de Cataluña, del País Vasco,
y de Cádiz. De pueblos más pequeños y ciudades mayores,
de edades diferentes, de 16 a 23 años. Todo un reto. Las monjas, unas
con más experiencia y otras más novatas, con recorridos y contextos
diferentes. Una experiencia bien intercultural, con mezcla de acentos y costumbres
diferentes. |
 |
Pero
fue el Señor quién nos convocó,
y fue haciendo camino en nosotros. Fuimos entrando
de su mano en la experiencia de los días y de
las dos propuestas que teníamos: las hospitalarias
y su trabajo con personas discapacitadas y el trabajo
con los niños de la Escuelita en Cartuja. Hacernos
con el lugar, el trabajo a realizar, nuestras posibilidades
y límites.
Cada
día, la oración con su ritmo marcaba
la peculiaridad de nuestra oferta: lo que vivíamos
a lo largo de cada día tenía un punto
de llegada y una meta: Jesús y el encuentro
con él. Experiencia de servicio y donación.
Las reflexiones nos llevaron a enmarcar la experiencia
en un marco más abierto y universal: el sufrimiento
y el dolor en el mundo, y el momento más vital
de elección que tenían las jóvenes
de 23 años, preparándose ya para la inserción
laboral. Para los más jóvenes una experiencia
sobre todo de confrontación con lo diferente.
Una
de las riquezas mayores de este campo ha sido el grupo
que se formó. Los jóvenes permanecieron
unidos como una piña desde el primer día
hasta el último. Hubo solidaridad, apoyo e integración.
Esto también nos pasó a las monjas, pues
apenas nos conocíamos entre nosotras. Fue una
experiencia de encuentro y Encuentro en todos los sentidos.
Y el grupo mayor, el que todos formamos, también
tuvo su proceso de conocimiento e interacción.
Creo
que ellos se quedaron llenos de preguntas, agradecidos
por lo vivido, el nombre de Jesús entrelazándose
en sus vidas de una forma diferente, y para algunos,
por primera vez con sentido. A todos los que lo hicieron
posible, gracias. |
Paraguay
Participaron
4 chicas de distintas zonas de España
con dos de nuestras monjas.
TEMBIAPO RENDA. Paraguay. 2009.
Tape guahe paraite Paraguaipe…
Eran las
palabras que nos daban la Bienvenida a esta nuestra casa, con rostros cargados
de alegría por nuestra llegada a esta tierra.
La acogida se convertía en gestos, detalles,
palabras, preocupación por nuestro largo
viaje… en una mesa fraterna preparada con
todo detalle por las hermanas de la comunidad.
Nos invitaba el clima entrañable a
todas a que brotarán sentimientos, ilusiones,
deseos, ganas de comenzar…
“Todo grupo humano halla su
riqueza en la comunicación, la
ayuda mutua y la solidaridad orientadas a un
fin común: la
plenitud de cada uno en el respeto a las diferencias.”
Françoise
Dolto.
Retomar la EXPERIENCIA vivida
en estas tierras de Paraguay, es sentir que hemos
tenido la oportunidad de vivir un Don y un PRIVILEGIO,
es sentir con fuerza la Palabra viva: “Descálzate
que estás pisando terreno sagrado”. ¡Cuánta
vida dada! ¡Cuánta acogida desde
lo sencillo, lo humilde, lo concreto! |
|
Retomar la EXPERIENCIA nos
invita al AGRADECIMIENTO silencioso, de ese
Dios que sin palabras se ha dejado sentir
en tanta realidad humana.
Retomar la EXPERIENCIA nos
recuerda que “El corazón tiene
razones que la razón ignora” (Blaise
Pascal) o aquello “Sólo se ve
bien con el corazón, lo esencial es
invisible a los ojos” que diría
Saint Exupéry. Pero se nos ha confirmado
en palabras de Jacques Duclos que “El
idioma del corazón es universal: sólo
se necesita sensibilidad para entenderlo
y hablarlo”.
… Y
en todo esta EXPERIENCIA
VIVA han jugado un papel fundamental
las hermanas de la comunidad que nos han compartido
todo de estas tierras, su presencia allá desde
hace 33 años, sus gentes, sus tareas,
su querer descubrir a Dios en medio de esta
realidad tan pobre pero a la
vez
tan humana… Desde aquí nos
vuelve a surgir un fuerte AGRADECIMIENTO… porque
hemos
aprendido… que las pequeñas
cosas de todos los días hacen la vida… ¡TAN
ESPECTACULAR!. |
|
|
Hemos
aprendido…
que todas las personas
con las que te encuentras se merecen que las
recibas con una sonrisa.
que una sonrisa es
una forma muy barata de mejorar la presencia.
que la sonrisa de
un niño ante un vaso de leche cada mañana,
te invita a agradecer cuánto posees en
el día a día de tus prisas y bullicios.
que no es justo que
mientras unos estamos en la abundancia malgastada… otros
carecen de lo necesario.
que la Compañía
de María tiene un reto apasionante de
seguir creyendo en las personas.
que los jóvenes
tenemos una responsabilidad ante este mundo tan
injusto.
que esta EXPERIENCIA
traspasará fronteras… y viene con
nosotras en lo más profundo para compartir
con otros en la realidad donde estamos todos
los días…
que la vida merece
la pena cuando la entregas a otros sin esperar
nada a cambio, tan solo aportando tu granito
de arena.
|
|
El viernes 17 de Julio de 2009 nos encontrábamos
en Madrid, un grupo de educadores y alumnos (56
en total) de 15 y 16 años de varios
colegios de España (Almería, Cangas,
Granada, Logroño, San Fernando, San Sebastián
y Zaragoza) con el deseo de peregrinar a Santiago, de
vivir unos días de otra manera: con alegría,
sencillez y generosidad para llegar gozosos a la
tumba del Apóstol.
Iniciamos
esta aventura llenos de expectativas e ilusión, dispuestos a vivir sin prisas,
gustando y admirando lo que el camino nos regala;
sin disfraces, con los cinco sentidos, dejándonos
tocar por Dios, la naturaleza, la gente y por la
propia vida. En Sarria, Portomarín, Palas
de Rei, Melide, Arzua… hemos contemplado
la belleza de los diferentes paisajes, los cambios
de luz en la mañana y en la noche, los matices
de los colores, la majestuosidad del gótico
y la sobriedad y recogimiento de las iglesias románicas.
Nuestros oídos han distinguido el canto
de los pájaros en la mañana y la suave
visita de la brisa, que hace el camino más
agradable y llevadero. Hemos disfrutado escuchando historias
de compañeros, y no han faltado las risas
y multitud de cantos que amenizaban la marcha; en
otros momentos y tramos del camino hemos recibido
al silencio, un silencio acompasado por el sonido
rítmico de las pisadas, que posibilita la
escucha interior, donde habita lo que nos preocupa,
lo que ocupa nuestra imaginación, donde están
instaladas nuestras ilusiones y nuestros miedos.
Ningún sentido ha sido ajeno al Camino: el
tacto nos ha hablado del peso de la carga a nuestras
espaldas; del estado de nuestros pies; cuándo
era preciso descansar y cuándo había
que volver a caminar. El olfato y el gusto también
se han hecho más conscientes y cercanos a
lo sencillo: el olor de la mañana, de un campo
en flor, de la ropa limpia…
Hemos
experimentado la dureza y exigencia del camino,
la fatiga y el cansancio, las ganas de tirar
la toalla y junto a ello la importancia de ayudar
y caminar con otros, el afán de superación
y saber esperar, sentirnos vulnerables y mascar
la impotencia, aprender a acoger la vida como viene
sin enmascarar, y sobretodo hemos vivido
con gozo la sorpresa de descubrirnos implicados
y necesitados unos de otros, que lo mejor que somos se
nos regala, lo recibimos, nos es dado. El Camino
también nos ha invitado a reconocer a un
Dios más grande que nuestras ideas e imaginaciones.
El Dios que todo lo habita y que se hace presente
en todos. Un Dios que nos desborda, que penetra
la sensibilidad, hasta el punto de poder decir,
como San Ignacio de Loyola, que el Dios del Camino «habita
en las criaturas, en los elementos dando el ser,
en las plantas vegetando, en los animales sensando,
en los hombres dando entender, y así también
en mí...» (EE 235).
Uno cree –cuando inicia el camino- que es el
protagonista, quien guía sus pasos, que lo
hace libremente… pero con los días,
la andadura, la experiencia…uno descubre
que el camino nos va haciendo por fuera y por dentro;
que hay un talante, una dinámica, que
cobra vida en nosotros y empezamos a entender
lo cotidiano de otra manera: como peregrinos
de mirada profunda, dinámicos, abiertos
a dejarse hacer y cambiar por otros, como
peregrinos que han descubierto que hay un TU
que nos guía y empuja a vivir desde los
valores del evangelio.
Escuchamos
otras voces de los participantes del camino:
“..la amistad, la experiencia de vivir
el día a día, lo cotidiano con
amigos es incomparable.... ese sentimiento de
agradecimiento por la vida, por el sol, por el
cielo, por la creación... “
“Algo que me sorprendió es el
valorar las cosas, disfrutar de un trago de agua,
la ducha caliente, el descanso bajo un árbol,
la comida...”
“Desprenderte de todo lo que tienes
en casa es posible, te sientes libre y compruebas
que puedes prescindir de mogollón de cosas
que en el día a día te parecen
necesarias y esta experiencia es maravillosa”
“El leer las hojas o escuchar a otra
gente, me ha ayudado mucho a esa maduración
que yo venía buscando… necesitaba
pararme, con Jesús cerca, y compartir
todo”
“Con qué poco puedes vivir en
el camino... ayudar y ser ayudado, la importancia
de la amistad para la vida cotidiana… dar
y recibir, ¡valoras todo! ¡con que
poco haces mucho!”
“De mis compañeros he aprendido
la capacidad de preocupación de unos por
otros, la disponibilidad hacia los demás...
creo que hemos sido comunidad en camino...”
“Me doy cuenta de que sí es
un regalo el poder hacer el Camino, y que se
nos da todo” |
 |
Brasil
Ya conocéis la bonita experiencia vivida
por la carta que os hemos enviado hace unos
días.
Gracias a
las religiosas y laicos que habéis
acompañado y posibilitado a los
jóvenes vivir las distintas experiencias.
En la web encontraréis más información
y sobre todo fotos. |
|
|
|
|
|
|
|
|