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En estos últimos años el barrio de Pajarillos, junto con el de Delicias, en Valladolid ha sido una de las zonas con más población de inmigrantes de origen magrebí. Por esto se vio necesario favorecer y fomentar la integración de las mujeres árabes y sus familias. Viendo la realidad y pensando en ellas, se creó este Programa destinado a las mujeres inmigrantes. Principalmente son de origen marroquí y de religión musulmana. No hay una edad específica sino que las edades son variadas; de hecho participan mujeres jóvenes solteras y jóvenes casadas, que son la mayoría, con uno, dos, cinco hijos, mujeres de mediana edad y también mayores, aunque en menor número. Provienen tanto de la ciudad como del campo y la gran mayoría con desconocimiento del idioma, con dificultades para mezclarse con grupos que sean mixtos o incluso salir de casa para ir a clase, por sus maridos y por cómo se entiende todo esto en su cultura y en su contexto. De ahí surgió que el programa fuese solo para mujeres y de origen magrebí porque iba a facilitar la asistencia, que sus maridos no les pongan inconvenientes y puedan asistir. Aunque tenemos en perspectiva abrirlo más adelante a otras mujeres inmigrantes de otros países, en el taller de informática ya está siendo así. Pero entendemos que esto es fruto de un proceso en el que hay que ir dando pequeños pasos.
El Programa permanece abierto de lunes a viernes por la mañana de 9´30 h. a 11´30 h. También los martes y jueves por la tarde.
Tenemos clases de español y diferentes talleres: de informática, de costura, de danza árabe y gimnasia, de salud. Hemos tenido un taller de cocina española que les ha gustado mucho porque lo ven práctico y les ayuda para el trabajo. Ahora empezaremos uno de peluquería.
Hacemos también salidas culturales por la ciudad, excursiones y fiestas. Así, celebramos la fiesta del cordero, la navidad, el nacimiento de Mahoma, la fiesta intercultural, con toda la gente de los otros programas de la Red Incola.
A la vez que estamos en las clases funciona también una ludoteca–guardería para los niños que no están en edad escolar ya que si no sus madres no podrían venir.
Hay un grupo
de mujeres que no han ido nunca a la escuela
y su primera alfabetización está siendo en español; esto para ellas es muy importante. Vienen contentas, con ganas de aprender. Son mujeres alegres, dispuestas, agradecidas, muy entregadas a sus hijos y a los maridos. Trabajar con la mujer árabe
es trabajar con la familia.
Para ellas
es un lugar de encuentro, donde además
de aprender comparten preocupaciones, ilusiones,
esperanzas, donde hacen amistad y se sienten
menos solas.
También realizamos un trabajo
de acompañamiento y de apoyo a las mujeres.
Para esto está siendo fundamental la labor
de una de las mujeres que trabaja de mediadora
y traduce para las que no saben español;
su función es ser puente entre las mujeres
y el programa y la Red. Se les acompaña
siempre que lo necesitan al médico, al colegio,
a realizar gestiones de vivienda, al juzgado etc.
Por eso también es muy importante como lugar
para conocer otros recursos, otras ayudas y herramientas
para la integración
socio laboral.
Es una labor de colaboración
e interculturalidad, favoreciendo el encuentro
y el diálogo entre personas de distintas
culturas, desde la acogida, la escucha activa y
la empatía. Es como un oasis en medio de
este desierto, donde la vida se hace más
humana.
Las mujeres junto con sus familias
tienden a estabilizarse, sin embargo la movilidad
es grande. En algún momento del año
parten para Marruecos, como en el tiempo de la
fiesta del cordero. Acostumbran a irse por dos
o tres meses, dependiendo de diversos factores.
O se van en otra época del año,
por causas personales o familiares. También
a otras ciudades por motivos de trabajo. En este
caso son mujeres que asisten al programa, pero
durante algunos meses no están. Al volver
se reintegran.
Supone también diferentes
niveles de aprendizaje, de procesos y esto no sería
posible si no contásemos con un gran número
de voluntarias. Con una franja de edad desde la
etapa de bachillerato y universitaria hasta la
jubilación. En la ludoteca y con los niños
están las más jóvenes, aunque
cada una va a aquel lugar donde prefiere colaborar. |