JUANA DE SAN BERNARDO

En su última noche en el Monasterio, Dios se hace presente con su luz y Juana vislumbra su futura misión: hay una juventud que se pierde por falta de ayuda... y es ella quien debe tender la mano. María aparece en el horizonte indicando el camino.

Hay una juventud que se pierde... es ella quien debe tender la mano

JUANA, HIJA DE NUESTRA SEÑORA

Juana de Lestonnac regresa al castillo de Landirás. Sabe que su familia ya no la necesita. Portadora de un proyecto que quiere empezar a hacer realidad, siente que su aparente deserción de la vida religiosa ha sembrado la desconfianza en torno a ella.

Convencida, sin embargo, de que la obra que se propone es de Dios, se abandona a El, manteniéndose en una atenta espera y se retira a la tierra de La Mothe.

Un tiempo de maduración para recoger sus cuarenta y ocho años de historia, tiempo de discernir las pistas que Dios ha ido poniendo en su camino para perfilar la misión que apenas ha vislumbrado en el Cister.

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